sábado, 18 agosto 2018
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Día de la Virgen

Besos agosteños de rojo Montpensier

04 ago 2018 / 21:11 h - Actualizado: 04 ago 2018 / 21:56 h.
  • Primer besamanos de la Virgen de los Reyes. / Jesús Barrera
    Primer besamanos de la Virgen de los Reyes. / Jesús Barrera
  • Primer besamanos de la Virgen de los Reyes. / Jesús Barrera
    Primer besamanos de la Virgen de los Reyes. / Jesús Barrera
  • Besos agosteños de rojo Montpensier

Arcadio y Rosario llevan colgados el cordón de hermano. Ni que decir tienen que son «de la Virgen». Tanto como para salir de Alcosa en plena canícula –con más de 42 grados– y acudir fielmente a «la llamada de la Madre» en una sofocante tarde de sábado donde sólo unos valientes turistas deambulan por la Avenida, entre botellas de agua, helados y abanicos. También Rosario lleva el suyo, que agita sin descanso, mientras que su marido mira el reloj ante el cancel de la Puerta de los Palos. «Ya irán a abrir de un momento a otro. Este mediodía han estado vistiéndola las hermanas de la Cruz», conversa con Santiago, otro cofrade de la cola que porta una cámara de fotos para hacer un reportaje gráfico de este primer besamanos de la Virgen de los Reyes, el primer culto con el que se abrió en la tarde de este sábado el ciclo agosteño de la Patrona que lleva a la mañana de la Virgen del 15 de agosto. Es el reinado eterno de una sonrisa etrusca que cautivó a la ciudad hace ya 770 años. La suya es una devoción al rojo vivo que no entiende de alerta por altas temperaturas, ni de distancia geográfica, ni de edades.

Como ferviente devoto y asiduo a las sabatinas de los sábados por la mañana, Arcadio es el primero en depositar sus oraciones en las manos de la Virgen, que se muestra de besamanos de nuevo en su estancia habitual en la Capilla Real de la Catedral tras el exilio del año pasado al Sagrario.La Patrona de Sevilla y la Archidiócesis sorprende al portar uno de los mantos de salida, algo que no se producía desde el año 2004 en el besamanos extraordinario del centenario de la coronación. En esta ocasión, lo hace con el carmesí, donado en 1851 por Luisa de Borbón, duquesa de Montpensier, que combina con la saya de Esperanza Elena Caro y el pecherín de corales. La escena es contemplada con recogimiento por Rosario, sentada en uno de los primeros bancos. «Representa mucho para nosotros. La Virgen de los Reyes es la protectora de nuestra familia. Le encomendamos el auxilio, la ayuda y la fortaleza para mis hijos y mis nietos, para que gocen de buena salud». Es la humilde declaración de amor que firma con fe este matrimonio, que confía en que las nuevas generaciones de casa sigan con este hermoso legado. «Creo que alguno de mis hijos, quizás Mari Reyes, la más benjamina continúe con la tradición», se sincera Arcadio, que actualmente es vocal de la asociación de fieles de la Virgen de los Reyes y San Fernando, que junto con el Cabildo Catedral organizan este programa de cultos.

Junto a ellos, apartada en un lateral del banco, se encuentra una joven vecina de Tomares. Sus ojos brillantes lo dicen todo. «Me viene de familia. Fíjate cómo somos, que me pusieron su nombre». Los testimonios van y vienen a lo largo de la cola que traspasa la reja que blinda la noble morada de la Virgen. Lourdes, Alberto, Remedios, Inmaculada, Manuel... Cada uno porta sus propias vivencias. «Venimos de Castilleja de la Cuesta. Antes me traían mis padres. Ahora soy yo la que traigo a mis hijos. No sé pero lo cierto es que la Virgen de los Reyes siempre ha estado presente en la familia», explica Ana mientras que hay quien recuerda la razón última de este cariño «inmemorial» que tiene grandes feudos en la provincia. «Recuerdo cómo la gente se levantaba antes de las cinco de la mañana e iba andando hasta la Catedral el 15 de agosto. De ahí que estén las misas de las cinco y media, seis y seis y media de la mañana, conocidas como las de los peregrinos. Es algo que mantienen hoy en día pueblos como Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra, La Puebla del Río o El Viso del Alcor...» Precisamente de este municipio de la Vega proceden Manoli y su marido. «Sí, tenemos mucha devoción. Allí contamos también con nuestra Virgen de los Reyes que está en el convento», detalla mientras avanza puestos hasta postrarse ante Ella. Llega entonces el momento de «dar gracias» mientras que María de los Ángeles, una de las camareras, se encarga de limpiar las manos en las que ponen sus vidas cientos de sevillanos.

Los que pasaron este sábado y los que se esperan para este domingo por la mañana (de nueve de la mañana a dos de la tarde), en la segunda y última jornada del primer besamanos. El lunes comienza la novena en su honor a las ocho de la mañana y a las ocho de la tarde. La celebración vespertina, presidida por el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, contará con la predicación de Francisco de Borja Medina, rector de la Basílica del Gran Poder. Llegan los días de la Virgen. Sevilla sueña ya con un nuevo 15 de agosto.


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