miércoles, 14 noviembre 2018
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, última actualización
La apostilla

Día de feria

14 abr 2018 / 22:23 h - Actualizado: 14 abr 2018 / 22:24 h.

Así podrán describirse muchas jornadas a partir de ahora. Anoche se encendieron las bombillas de esa portada que pone al Mercantil de brazos abiertos a Sevilla, como siempre está, como siempre estuvo. Lo de vivir un día de feria lo conoce la Iglesia permanentemente, porque lo que para el mundo es una cosa extraordinaria, anual, para la liturgia es algo corriente. Estar de feria, en el tiempo ordinario, en Cuaresma, en Adviento y en Pascua es para la iglesia vivir días singularmente especiales dentro de los tiempos fuertes... pero también es estar de feria cualquier tarde de esas que ustedes van a misa, en el mes de julio mismamente, y se encuentran al sacerdote con una casulla del color del Betis (para los béticos), del color de la Esperanza (para los sevillistas).

La Iglesia llama Feria a muchos días en el año, pero no necesita instalar portada, ni señalarse de forma especial. Una feria es, precisamente, una jornada en la que, a nada que el calendario señale a cualquier santo que haya dejado un signo indeleble en la tierra, deja de ser feria para ser la fiesta de aquel mártir, o confesor, o santo obispo. Así pasará pronto con San Isidoro, del que todos los abriles digo que es el patrón de Sevilla y poca gente se acuerda de celebrar con algazara el día 26, que es cuando la Archidiócesis lo tiene puesto en su calendario.

La Iglesia está siempre de feria, está siempre abierta al encuentro, al abrazo, al brindis, al encuentro fraterno, a salir al encuentro de alguien. Tiene una Feria que dura casi todo el año, a pesar de que muchos la tachan de aburrida y de anticuada, de no saber, no querer o no poder adaptarse a los tiempos que corren. La Feria de Abril tampoco cambia nunca: siempre es igual de privada, igual de cara, igual de trabajosa de cruzar, pero es la Iglesia, la del tiempo de Feria, la que tiene que variar sus formas y sus comportamientos para que todos puedan entenderla, para que todos puedan moverse a su son.

Las paradojas de la polisemia de nuestras palabras castellanas. Estar de feria en abril, estar de Feria de Abril. Una preposición, y el sentido cambia completamente. Está la Iglesia en las ferias de Pascua, caminando a la Ascensión del Señor, a Pentecostés, y en estos días celebra a la pocas veces ponderada Madre del Buen Pastor (fíjense que hasta en Feria celebramos a la Virgen Santísima). La ciudad está de Feria de Abril, y la Iglesia sabe estar también en el Real, en las casetas de las hermandades, los movimientos de laicos, los cuadros de las imágenes en los salones y en las cocinas de los buenos camareros de Villalba con su Santa Águeda. En Feria está Dios también, no se olviden de encontrarlo en la alegría de la Feria de Abril de Sevilla.


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