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El Martes Santo se da la vuelta

Cofradías. El Consejo autoriza, a modo de prueba, que las ocho hermandades de la jornada realicen la Carrera Oficial a la inversa en la Semana Santa de 2018

08 oct 2017 / 07:54 h - Actualizado: 08 oct 2017 / 07:56 h.
  • Los hermanos mayores del Martes Santo acudieron ayer a la sede del Consejo para conocer de primera mano la decisión. / Reportaje gráfico: Manuel Gómez
    Los hermanos mayores del Martes Santo acudieron ayer a la sede del Consejo para conocer de primera mano la decisión. / Reportaje gráfico: Manuel Gómez

El culebrón del Martes Santo toca a su fin, al menos por el momento. Tras varios meses de negociaciones, declaraciones ciertamente controvertidas entre los afectados, con el Arzobispado inhibiéndose en la toma de decisiones y el Ayuntamiento reclamando medidas globales para el conjunto de la Semana Santa, el Consejo de Cofradías tomó ayer la decisión de estimar la propuesta presentada por las ocho hermandades del día para realizar la Carrera Oficial en sentido inverso, dándole la vuelta por completo a la jornada.

El acuerdo, que será a modo de prueba, tendrá validez en la Semana Santa de 2018. Así, y solo durante el próximo año, las ocho cofradías del Martes Santo accederán de forma directa a la Catedral por la Puerta de Palos –la de salida para el resto de jornadas– y, tras haber realizado su estación de penitencia, abandonarán el templo metropolitano por la Puerta de San Miguel. Desde ahí iniciarán su tránsito por el resto de la Carrera Oficial, en sentido inverso, discurriendo por la Avenida de la Constitución, la Plaza de San Francisco, la calle Sierpes y la plaza de la Campana, lugar desde el que regresarán a sus templos.

De este modo, los hermanos mayores implicados defendían que la jornada acababa de un plumazo con sus históricos conflictos de itinerarios, especialmente en el caso del nudo de la plaza de la Alfalfa. Además se conseguían adelantar los horarios de entrada de las hermandades, logrando que ninguno de los cortejos volvieran a su iglesia más allá de las 2.30 horas de la madrugada, el límite temporal de la propuesta. Para ello no solo se hacía necesario invertir el sentido habitual de la Carrera Oficial sino también modificar el orden de paso de sus cofradías. El Cerro se mantendría en el inicio del día; San Esteban, Los Estudiantes y San Benito pasarían a ser segunda, tercera y cuarta; Santa Cruz se adelantaría al quinto lugar y Los Javieres se trasladaría al séptimo. La Candelaria sería la sexta y el último puesto pasaría a ser para la hermandad de Dulce Nombre.

Lo que para estas cofradías era un acuerdo más que positivo, en el que todas cedían pero también todas ganaban, no despertó la unanimidad esperada en el Consejo de Cofradías, algo que ayer quedó de nuevo en evidencia. Con la anuencia de la Delegación Diocesana de Asuntos Jurídicos, que avaló que tanto el pleno de hermanos mayores como la Sección de Penitencia estaban capacitados para dar una respuesta a la propuesta, ésta última se reunió para ofrecer una solución definitiva al asunto. Lo hacían, además, en el límite del plazo temporal que había dado el Consejo, fijando para la primera semana de octubre la fecha definitiva en la que se resolvería la cuestión.

Aunque el presidente de la institución, Joaquín Sainz de la Maza, prefirió no arrojar luz de lo ocurrido durante la reunión, este periódico ha podido saber que hubo posturas distantes entre los consejeros. De hecho, y curiosamente, solo comparecieron dos de los cargos generales –el presidente y el vicepresidente– en la rueda de prensa posterior, sin que estuvieran presentes ni el secretario ni tampoco el tesorero. Lo único que sí alcanzó a admitir Sainz de la Maza es que hubo «debate» y que no fue «una reunión de cinco minutos».

Pero este acuerdo para el Martes Santo, que según advirtió el presidente «no se ha tomado por motivos de seguridad», lleva también aparejada una decisión de mayor calado. Sainz de la Maza reconoció que el visto bueno a la propuesta está acompañado de «un compromiso serio» por parte del resto de los delegados para que se lleve a cabo «una reorganización de toda la Semana Santa» de cara al año 2019. «No es algo que se vaya a estudiar ahora sino que ya se está haciendo hace algún tiempo», señaló el presidente. Una propuesta, «que no serán ni nueve ni diez ideas diferentes», que deberá analizar en su momento la junta superior y cuya decisión definitiva estará en manos de «un pleno de hermanos mayores».

Pero antes de afrontar este escenario futurible y de abordar también otro asunto, el de la Madrugá, que sí debe quedar solucionado antes de que se celebre la próxima Semana Santa, el presidente quiso hacer «autocrítica» sobre cómo se había gestionado en todos los sectores la propuesta planteada por el Martes Santo. «Todos tenemos que hacerla. Absolutamente todos. En primer lugar, los miembros del Consejo y luego las hermandades y todos los que hayan podido tener elementos de juicio sobre este tema», dijo.

Tampoco se mostró satisfecho con el modo en el que se había gestionado la información. «Queríamos que los hermanos mayores tuvieran conocimiento antes de enterarse por los medios pero no ha sido posible», indicó. Entre otros asuntos porque, minutos después de que finalizara la reunión de los consejeros, la noticia se conocía a través del perfil en redes sociales de un par de hermandades. «Las filtraciones han hecho que se nos hayan adelantado pero yo no me voy a dedicar ahora a investigar quién ha sido», expuso.


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