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La Borriquita

Entre azahar entró a Sevilla

El Señor de la Sagrada Entrada en Jerusalén (La Borriquita) salió un cuarto de hora más tarde de lo previsto debido a la demora solicitada ante la débil lluvia

25 mar 2018 / 20:43 h - Actualizado: 25 mar 2018 / 21:41 h.
  • El Señor de la Sagrada Entrada en Jerusalén salió del Salvador un cuarto de hora más tarde. / Diego Arenas
    El Señor de la Sagrada Entrada en Jerusalén salió del Salvador un cuarto de hora más tarde. / Diego Arenas
  • Entre azahar entró a Sevilla

El gris plomizo del cielo de la mañana no auguraba nada bueno para la tarde. Mientras sevillanos y guiris miraban hacia arriba por las ventanas de sus casas y apartamentos turísticos comprobando la inestable situación meteorológica para el ansiado Domingo de Ramos comenzaban a caer las primeras gotas de lluvia en la ciudad. Entre atuendos imposibles, vestimentas esperpénticas y calzado menos apropiado aún típico de estos cambios tan repentinos en el tiempo, el chispeo se convirtió en sirimiri y el sirimiri en una lluvia intensa durante una larga y amarga media hora. Pero, haciendo caso omiso al agua, arribaron a la Plaza del Salvador imponentes la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora del Sol y la de las Cigarreras. La llegada a la rampa de la primera con sus plumas y los tan reconocibles uniformes de la segunda tranquilizaron al no tan abundante público como se ha visto otros años. Más turistas extranjeros que nacionales y más visitantes del norte del país que sevillanos a primera hora de la tarde.

Y es que no todos los días se cumplen 400 años. Y precisamente no se conmemoraba el pasado 23 de marzo el nacimiento de ninguna corporación, sino el IV centenario de la fusión en la Iglesia de los Terceros de la hermandad del único Señor que en Sevilla calza zapatos, el de la Sagrada Entrada en Jerusalén con la del Amor, y del encargo de las hechuras de las tallas del crucificado y María Santísima del Socorro. Titulares para quienes también hubo una sorpresa con el estreno de la marcha de David Hurtado, El amor crucificado.

Por todo esto la junta de gobierno, optimista en todo momento y tras reunirse en cabildo de oficiales a las dos y media de la tarde, anunciaba posponer la decisión final a las cuatro menos cuarto. Pero no hizo falta dicha demora. Un vanidoso sol se apoderó de todos en la ya más poblada y sevillana Plaza del Salvador haciendo que alguno que otro que había abierto el paraguas para resguardarse de la lluvia lo dejara abierto para poder mantener los ojos como platos sin que lo deslumbrara el Lorenzo para no perderse nada.

AZAHAR POR CLAVELES

Cotilleaban entre ellos los miembros de la Banda del Sol mientras saludaban y advertían a algún que otro niño que intentaba salir de la iglesia antes de tiempo. Al igual que ellos, Zaqueo se impacientaba por la tardanza y se amarraba a la palmera mirando de soslayo la cruz de guía postrada a las antiguas puertas. Eran las 15.33 cuando una ovación de sosiego y alivio confirmó en la plaza la esperada apertura de la Iglesia Colegial del Divino Salvador. Tramos y tramos de pequeños nazarenos de hasta catorce años bajaban radiantes por la rampa, los más jóvenes acompañados por sus madres de la mano o en los carritos, ofreciendo estampitas y caramelos por doquier desde el primer minuto, como si su única labor durante el día fuera satisfacer el ansia de Domingo de Ramos de los cofrades. Así, gracias al radiante sol salió el Señor de la Sagrada Entrada en Jerusalén quince minutos más tarde de su hora, pero a tiempo, y después de que muchos barajaran la posibilidad de que ocurriera lo sucedido en el año 2016, cuando la corporación tuvo que decidir que el primero de los titulares entrara a evangelizar Sevilla a las 21.15, junto con el Santísimo Cristo del Amor y María Santísima del Socorro. Y también tras el temor de otros muchos de que la hermandad tuviera que desandar lo andado dándose la vuelta como ocurriera en 1998, o que se quedara en casa sin celebrar el homenaje cumbre por el aniversario del cuarto centenario de la fusión tras la exposición en el Ayuntamiento, los dos besapiés del Señor, el documental y la presidencia del paso del Amor con el pelícano a sus pies durante el quinario en Cuaresma.

Pero todo llegó, y a tiempo, como la primera venia, la de Carlota Laguillo Prieto de once años. La misma que, al igual que en otras cofradías, ha querido tener un especial gesto con el pequeño Gabriel rizando en su palma un pececito en recuerdo de su alma. Así se cumplían ayer 400 años y tres días de fusión por el Amor, con la salida del Señor de la Sagrada Entrada entre un perímetro de azahar y dejando atrás la clásica estampa del monte de claveles rosas. Un paso que con su aroma dio por comenzada la Semana Santa de Sevilla e inauguró un nuevo Domingo de Ramos, anunciando un monte de rosas rojas, 1.250 nazarenos más y lo más importante: que ojalá se mantengan otros 400 años rezando siempre a Dios por el Amor.


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