lunes, 22 julio 2019
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Francisco Vélez: «Me duele que se hable de imposiciones»

El presidente del Consejo asegura estar «un poco cansado de estar hablando del Martes Santo todo el tiempo»

Juanmi Vega @Juanmivegar /
15 mar 2019 / 16:10 h - Actualizado: 16 mar 2019 / 12:48 h.
  • Francisco Vélez: «Me duele que se hable de imposiciones»
  • Francisco Vélez, presidente del Consejo. / El Correo
    Francisco Vélez, presidente del Consejo. / El Correo

El 15 de noviembre de 2018 fue elegido presidente. Cinco meses después tiene su primer examen oficial pero para llegar a él ha tenido que ir pasando reválidas por el camino. Francisco Vélez, el actual presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías ha tenido que lidiar con muchos problemas, uno de ellos el de la configuración de la Semana Santa, concretamente del Martes Santo. Hombre de la institución, Vélez se conoce todos los entresijos de ella.

¿Cómo lleva estos primeros meses?

Bien, con ilusión, con proyecto y trabajando mucho. Hay que trabajar, hay que servir a las hermandades, hay que conectar con la sociedad civil porque es importante para las hermandades y en ello estamos. La evaluación la tienen las hermandades y los medios. No soy quién para evaluar estos ciento y pico días en el cargo. Solamente aportamos nuestro esfuerzo, trabajo e ilusión. Tengo cierta experiencia en esta casa y conozco casi todos los ‘rincones’.

Cuáles son los pilares fundamentales de Paco Vélez y qué problemas se ha encontrado

Todo lo relativo con la Semana Santa. Nosotros tomamos posesión a finales de noviembre y cuando hemos empezado a trabajar de forma intensa ha sido después de Reyes. La Semana Santa la teníamos muy cerca y hemos tenido que resolver todos los problemas pendientes sobre ella. Creo que lo hemos hecho de la mejor manera que hemos sabido y podido y creo que ya lo tenemos resuelto y la Semana Santa está totalmente ordenada en todos los aspectos: infraestructuras, hermandades y todos los temas consustanciales de la Semana Santa.

¿Cuáles eran esos problemas?

Teníamos varios asuntos pendientes. Alguno de ellos de la configuración de la Semana Santa. Semana Santa en un sentido desde la Campana a la Catedral o de Catedral a Campana y ese problema lo hemos resuelto, si bien habrá que seguir trabajando en ello y matizándolo.

El Martes Santo está dando mucho de qué hablar. ¿Cómo le sienta al presidente del Consejo los últimos mensajes que se han publicado desde algunas hermandades de la jornada?

Mal. A mí esto me duele. Me duele que se hable de imposiciones. Teníamos clara la configuración de la Semana Santa. A partir de ahí yo pedí que se me aportase un proyecto en el sentido en el que estamos indicando. No ha habido ningún proyecto más que el de hacerlo al sentido inverso. Al no haberlo hemos tenido que tomar la decisión de plantear un proyecto que sea en el sentido Campana Catedral. Yo quiero hacer las cosas de la mano de las hermandades y de forma conjunta. Cuando pase la Semana Santa quiero, deseo y espero que nos sentemos y hagamos un balance y hagamos un trabajo serio y constante para buscar una solución. El Consejo está para regular y arbitrar situaciones puntuales y no para tener que decidir un horario, itinerario y orden que puede ser traumático para algunas hermandades. No hemos tenido otra opción.

Usted ha dicho que le duele que se hable de imposición pero realmente lo que ha hecho el Consejo es imponerse a las hermandades.

Más que una imposición esto es una decisión. No había otro proyecto sobre la mesa que valorara el Martes Santo desde la Campana a la Catedral y el único que estaba era el que habíamos puesto nosotros.

¿Por qué no se valoró seguir con la configuración del año pasado? La realidad es que solucionó muchos de los problemas de la jornada y las hermandades quedaron satisfechas.

También hubo otros problemas. No fue absolutamente blanco el año pasado. Caben posibilidades haciéndolo en sentido natural y sin que haya problemas y eso es lo que estamos tratando y lo que hemos querido. Vamos a ajustar los horarios, vamos a ajustar los tiempos y vamos a hacerlo bien. Esto no es al revés o a la nada. Al derecho también hay soluciones y eso es lo que hemos querido.

¿Por qué tiene que ser ese sentido y no puede cambiar?

Es la configuración general de toda la Semana Santa. No podemos estar un día para la derecha y otro para la izquierda. La Semana Santa de Sevilla tiene suficiente peso a nivel nacional e internacional como para que cuidemos estos detalles. Tiene que ser un sentido único para todos los días y no soy yo sólo el que lo dice, hay muchos sectores que están en la misma opinión. Si no hubiese otra solución haríamos ese sentido inverso pero es que sí la hay. Lo que no puede ser es que esto sea una diáspora que cada día vaya de una forma distinta. El Consejo está para regular estas cosas.

Cuando se refiere a «muchos sectores» ¿a quién se refiere?

A muchos sectores.

Pero al final el que toma la decisión es el Consejo.

Sí, pero de todas maneras yo creo que el tema del Martes Santo está agotado. Yo estoy un poco cansado de estar hablando del Martes Santo todo el tiempo. El Martes Santo es un día esplendoroso y tiene unas magníficas hermandades. Vamos a hablar de lo bueno de la jornada. A mí me cansa sacar los temas escabrosos. Yo creo que al Martes Santo hay que darle un carpetazo.

La última pregunta referente al Martes Santo: ¿Cree que si sale bien el plan del Consejo, las palmas serán para ustedes y si sale mal las culpas serán para las hermandades?

Yo pienso que no. Eso no es así. Si sale bien será cosa de todos y si sale mal todos tendremos nuestra parte de responsabilidad. Aquí se comparte lo bueno y lo malo. Si yo tengo que entonar el mea culpa lo entono. Y si tengo que pedir disculpas, la pido. Pero siempre que sea algo imputable a esta institución.

Cambiando de tema. ¿En sus cuatro años de mandato piensa reformar la Carrera Oficial?

Yo entiendo que es la Carrera Oficial menos mala que pudiéramos tener. Que posiblemente no sea la ideal pero en esta ciudad es muy difícil. Quizás el talón de Aquiles sea la calle Sierpes y lo es porque puede resultar incómoda en muchos sectores a hermandades y a usuarios. Hay que recortar pero tenemos que tener en cuenta, y no me refiero a lo económico porque eso no es lo más importante, los daños colaterales. Hay muchas personas y familias que llevan décadas viendo las cofradías en ese lugar. Arrebatarles a esas familias y a esas personas la única salida que tiene para ver procesiones en la calle no se puede hacer de forma tan drástica. Sí estoy dispuesto a hacer y vamos a hacer es que aquellas sillas que se vayan perdiendo las vamos a ir amortizando hasta conseguir una calle Sierpes más confortable. Pero va a ser con lo que vayamos disponiendo. El Consejo no tiene un fondo de silla. Lo que se obtenga se amortiza.

Quizás el Consejo se vea obligado a tomar la decisión de reformar la Carrera Oficial cuando empiecen a construir la línea 2 de metro, ya que la zona de la Campana y el Duque se vería afectada. Eso lo tenéis estudiado y tenéis un plan de actuación.

Efectivamente se adoptó un plan alternativo para las Semanas Santas que no se pudieran utilizar estas dos localizaciones. El plan está ahí, con siete llaves, por si algún día hay que sacarlo. Pero es un plan de emergencia no es un plan de reforma de la Carrera Oficial.

¿Dónde estaría el Palquillo situado?

(Ríe) Permítame que se lo diga en otra ocasión.

La idea de la Asociación de Fieles del Santo Ángel era integrarse en el Consejo. ¿Hubo conversaciones para tal efecto?

Ninguna. Yo las noticias que tengo del Santo Ángel son por la prensa.

Cada vez nos encontramos que hay más pasos, más músicos, más nazarenos...

Eso es algo que compete a las hermandades. La autorregulación depende de cada hermandad. Que vayan de a tres, de a cuatro, que limiten el número de nazarenos y el número de componentes de las bandas... eso tiene que ser cada hermandad. El tiempo es el que es y hay que repartirlo y se tienen que regular ellas mismas. El Consejo no está para meterse en esas cuestiones.

¿Pero vería bien el Consejo que se limitase el número de nazarenos?

Cada hermandad, en función de su idiosincrasia y sus normas internas, debería de tomar la decisión que ellos estimen más oportuna.

¿Cree que los presidentes del Consejo pecan de inmovilistas a la hora de hacer grandes reformas?

Yo creo que hay que conocer la idiosincrasia de la ciudad y de nuestra Semana Santa. Cualquier persona que me pregunta esto le diría que viniera aquí, que tuviese el puesto de consejero durante un año y se daría cuenta de que estas cosas hay que hacerlas con prudencia y sin experimento. Cuando empieza el Domingo de Ramos empieza el directo, no cabe rectificar.

¿Veremos un cartel de la Semana Santa que sea una fotografía?

En la actual dinámica creo que es difícil. No es algo que nos hayamos planteado.

¿Cómo valora el acto del Vía Crucis?

Magnífico. Hacía años que no veía uno con tanta participación y tanta gente. Ese portentoso Cristo ha sido espectacular. De los que hacen historias.

Los medios de comunicación ayudan a la difusión de las noticias de las hermandades. ¿Cree que también le hacen un mal?

A día de hoy tenemos algo que lastra esto y son las redes sociales. Bien usadas son magníficas pero que cualquier persona, detrás del anonimato, vierta incorrecciones, descalificaciones e incluso insultos de una manera gratuita. Se ha convertido en un corral en el que todo el mundo habla.

No sólo son anónimos los que insultan a las hermandades...

Esto es una viña sin vallar y hay que regularlo de alguna manera. No es agradable encontrarte comentarios y eso perjudica en todos los órdenes.

¿Qué espera como presidente de esta primera Semana Santa?

Espero que tenga el esplendor que tiene que tener. Que carezcamos de incidentes alguno y que nos quedemos el Domingo de Resurrección con ganas de que se volviera a repetir.

¿Al Paco Vélez persona le compensa todos los quebraderos de cabeza que da el sillón de la presidencia?

Algunas veces no. Algunas veces me hace perder el sueño.


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