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Cofradías

La Macarena estrena una casa «con alma»

La corporación culmina la remodelación de las dependencias con una inversión superior a los 700.000 euros y las pone a disposición «de los hermanos, el barrio y la ciudad»

20 jun 2018 / 12:38 h - Actualizado: 20 jun 2018 / 12:38 h.
  • El presidente de Heliopol, Miguel Rus (d); el hermano mayor de La Macarena, José Antonio Fernández Cabrero (c), y el arquitecto del proyecto, Rafael Cuadrado. / Manuel Gómez
    El presidente de Heliopol, Miguel Rus (d); el hermano mayor de La Macarena, José Antonio Fernández Cabrero (c), y el arquitecto del proyecto, Rafael Cuadrado. / Manuel Gómez
  • Presentación de la Casa hermandad de la Macarena. / Manuel Gómez
    Presentación de la Casa hermandad de la Macarena. / Manuel Gómez
  • Presentación de la Casa hermandad de la Macarena. / Manuel Gómez
    Presentación de la Casa hermandad de la Macarena. / Manuel Gómez
  • Presentación de la Casa hermandad de la Macarena. / Manuel Gómez
    Presentación de la Casa hermandad de la Macarena. / Manuel Gómez
  • Presentación de la Casa hermandad de la Macarena. / Manuel Gómez
    Presentación de la Casa hermandad de la Macarena. / Manuel Gómez
  • Presentación de la Casa hermandad de la Macarena. / Manuel Gómez
    Presentación de la Casa hermandad de la Macarena. / Manuel Gómez

Decía Esopo en su fábula El lobo y el busto: «Qué bella cabeza tienes, pero sin seso». Algo parecido debían pensar en la hermandad de la Macarena, porque tenían «una bella casa, pero sin alma». Así lo explicó este miércoles el hermano mayor de la corporación de San Gil, José Antonio Fernández Cabrero, que presentó a los medios de comunicación los resultados de la remodelación de la casa hermandad, con la que se ha propuesto «el reto de que sea social y fraterna, que tenga alma».

Fernández Cabrero culmina así una de las grandes apuestas de su mandato, si bien el proyecto fue firmado en los últimos meses de gobierno de su predecesor, Manuel García. En este sentido, el hermano mayor macareno recordó que se ha llegado a este punto «gracias a hermanos mayores como Manolo García, Juan Ruiz o José Luis de Pablo-Romero, a quienes no debemos olvidar».

La ejecución de las obras «ha cumplido plazos y presupuesto», destacó Fernández Cabrero. En total, la hermandad ha invertido algo más de 700.000 euros –«sin necesidad de modificar el presupuesto», insistió el mandatario de San Gil– para acometer mejoras en accesibilidad, funcionalidad de los espacios y la unión de las dos casas de la corporación y que «nunca, hasta ahora, logró unificar de una manera adecuada», explicó el arquitecto responsable del proyecto, Rafael Cuadrado. Según él, la casa hermandad de La Macarena era «críptica y laberíntica», por lo que el «hilo conductor» de la intervención es que fuera «una casa abierta».

El presidente de Heliopol –constructora de la obra–, Miguel Rus, lo resumió diciendo que «se han unido dos casas sevillanas que dan lugar a muchos espacios con muchas posibilidades de uso». El también presidente de la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES) aseguró que «es muy difícil encontrar proyectos tan eficientes como este, porque detrás de cada espacio hay un uso distinto».

En este sentido, y siguiendo la filosofía de «recuperar el alma» de la casa, Fernández Cabrero añadió que la remodelación de las dependencias de La Macarena permiten hacer de la casa hermandad un «punto de encuentro con hermanos y un espacio para compartir con el barrio y la ciudad». No es baladí, pues en la segunda planta se ha habilitado una biblioteca, denominada como biblioteca Antonio Rodríguez Buzón, en el que, por ejemplo, «cualquier estudiantes puede venir a estudiar», explicó Cabrero.

Otro de los elementos más significativos de la intervención ha sido la reordenación de los espacios, poniendo especial énfasis en el punto de atención a los hermanos. Ello implica que la expedición física de papeletas de sitio no se realizará en el salón de la planta baja, sino que se traslada a las dependencias administrativas de la primera planta. «Esto nos permite crear un itinerario lineal nuevo que evite que las personas tengan que entrar y salir por la misma puerta, creándose situaciones de conflictos», explicó Cuadrado.

Por su parte, el despacho del hermano mayor y la sala de juntas se mantienen en la primera planta, si bien han sido trasladadas a la zona de la fachada principal. Mientras tanto, las dependencias administrativas pasan a la parte trasera de esta primera planta.

En la segunda planta se han dispuesto dos salas contiguas y sin separación física: la biblioteca Antonio Rodríguez Buzón y el espacio Juan Manuel Rodríguez Ojeda, este último con carácter «polivalente y multifuncional», según el arquitecto, para que cualquier colectivo que lo desee pueda hacer uso de dicho espacio. En este sentido, Fernández Cabrero animó a dichos colectivos –armaos, costaleros, acólitos, banda, coral, etc.– a hacer uso de estos espacios. «Los colectivos tienen que vivir la hermandad, pues no entendería lo contrario», aseveró el hermano mayor.


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