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Los Negritos restaurará las pinturas murales de la capilla

El conservador-restaurador Carlos Peñuela se encargará de la intervención

18 oct 2017 / 15:02 h - Actualizado: 19 oct 2017 / 08:41 h.
  • Bóveda del altar mayor (arriba), escena de la Anunciación (a la derecha) y detalles del estado de las pinturas murales de la capilla de los Ángeles de los Negritos. / El Correo
    Bóveda del altar mayor (arriba), escena de la Anunciación (a la derecha) y detalles del estado de las pinturas murales de la capilla de los Ángeles de los Negritos. / El Correo
  • Los Negritos restaurará las pinturas murales de la capilla
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Llevan la misma firma del autor de las pinturas murales de la Basílica de la Macarena y, al contrario que en el célebre bolero de Antonio Machín, el artista que las plasmó sí pintó esta vez angelitos negros para una Virgen blanca. Las pinturas murales que decoran la capilla de los Ángeles de la hermandad de Los Negritos recobrarán sus valores estéticos originales gracias a la intervención restauradora que coordinará durante aproximadamente cuatro meses el conservador y restaurador de obras de arte Carlos Peñuela.

Los trabajos de restauración sobre estas pinturas –ejecutadas por Rafael Rodríguez Hernández entre finales de 1974 y mediados de 1975– se iniciarán una vez que pase la Semana Santa y no interferirán en la actividad cultual de la capilla, según explica el alcalde de la corporación, Felipe Guerra, pese a que será necesario instalar un aparatoso cuerpo de andamios en su interior. En concreto, la pinturas objeto de esta intervención decoran los muros del presbiterio de la capilla, así como la bóveda y el cupulín del altar mayor, presidido por la imagen de la Virgen de los Ángeles, extendiéndose asimismo a la bóveda y el falso cupulín del altar lateral del Cristo de la Fundación.

«Los trabajos se realizarán en dos fases, de manera que mientras que se esté interviniendo en un altar, las imágenes se dispongan en el otro a modo de Calvario, con la Virgen a los pies del Cristo», explica Guerra.

Aunque la antigüedad de las pinturas no alcanza todavía el medio siglo, lo cierto es que sí se se encuentran muy afectadas por la humedad de la capilla. «En algún caso hemos visto hasta hilillos de agua chorrear por los frescos», señala el alcalde, de ahí que antes de acometer esta intervención hayan sido necesarios la eliminación de humedades y el secado de las zonas murales, un proceso que se ha realizado mediante «un sistema de inversión de la polaridad», al mismo tiempo que se han impermeabilizado los tejados de la capilla y reparado las grietas.

En los muros laterales del presbiterio el pintor Rafael Rodríguez Hernández (1921-2003) plasmó dos grandes escenas marianas, la Anunciación de la Virgen y la Asunción de Nuestra Señora, en los lados del evangelio y la epístola, respectivamente, ambas con unas medidas aproximadas de 3,50 de ancho por 4,80 metros de alto. Escoltada por los retratos de los cuatro evangelistas, en la bóveda del altar mayor, con unas dimensiones de 4,94 por 3,50 metros, se incorporan las pinturas de los escudos del cardenal Gonzalo de Mena y Roelas, fundador en 1393 del hospital para negros que da pie a la creación de la hermandad, y el de la sede, con la Giralda escoltada por dos azucenas. El programa iconográfico de las pinturas murales se completa en la bóveda del altar del Cristo con el alfa y la omega, entre roleos y ángeles alados.

Según los estudios preliminares realizados por el restaurador Carlos Peñuela, las de la capilla de los Negritos se tratan de pinturas al temple, combinándose en algunas zonas con el acrílico y las pinturas al óleo.

Los trabajos se desarrollarán durante aproximadamente cuatro meses, «dos meses largos en el altar de la Virgen y un mes y medio en el del Cristo». El tratamiento será similar al de las pinturas de la Basílica, ya restauradas por Peñuela.

De este modo, las tareas se centrarán en un primer momento en la limpieza de la capa pictórica y la fijación de los estratos de la policromía, que en algunas zonas ya se está descascarillando, reintegrándose los volúmenes con estuco.

Por último, también se abordará la reintegración cromática de las lagunas existentes en la capa pictórica utilizando para ello pigmentos al barniz, aplicándose finalmente una capa especial de protección.

Un pintor especializado en murales religiosos

El pintor Rafael Rodríguez Hernández no sólo ejecutó las pinturas murales de la Basílica de la Macarena o de la capilla de los Negritos. Hijo de otro excelente pintor de caballete y muralista como fue Rafael Blas Rodríguez Sánchez (1885-1971), entre sus trabajos también se encuentran las pinturas murales del presbiterio de la iglesia de San Juan de la Palma, de cuya hermandad de la Amargura fue hermano y realizó el cartel de su tercer centenario (1696-1996).


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