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Desde la canastilla

Recuperemos nuestra Semana Santa

14 abr 2018 / 22:19 h - Actualizado: 14 abr 2018 / 22:20 h.

El Domingo de Ramos, mientras hacía Estación de Penitencia, observaba el comportamiento de varios grupos de personas e incluso de algunos nazarenos. Hubo muchas cosas que me llamaron la atención, pero no quise darle importancia, quizá porque puede que estuviera más observadora que otros años, no lo sé. Conforme fueron pasando los días, las malas actitudes se repetían. Falta de respeto, jóvenes –y no tan jóvenes– que salen en Semana Santa a divertirse y beber alcohol, y un largo etcétera. Me llamó especialmente la atención, el Martes Santo cuando de vuelta a casa, no eran ni las 12 de la noche, y por algunas calles del centro había grupos de jóvenes que en lugar de venir de ver cofradías parecía que iban o venían a una romería.

Esta no es la Semana Santa a la que yo estoy acostumbrada. No es la Semana Santa que a mí me han inculcado. Personas pasando por medio de la procesión sin respetar la estación de penitencia, gente comiendo pipas y tirando las cáscaras al suelo, tonos elevados, malas respuestas... El problema de la Semana Santa no es la seguridad, que está bien que se refuerce y desde estas líneas hay que alabar el trabajo realizado por todos los dispositivos de emergencia, tanto de seguridad como sanitarios, el problema es la educación.

No hay respeto ni seriedad, ni mucho menos educación en la mayoría de los adolescentes y eso no es culpa ni del Ayuntamiento ni de las escuelas, es culpa de los padres, que deben enseñar y educar a sus hijos. Una educación con unos valores mínimos como el respeto a los demás. Salir a ver cofradías no es salir de fiesta, es ir a encontrarse con Dios. Al término de la Semana Santa un colega periodista me comentaba las mismas sensaciones. Puede que esto haya existido siempre, no lo sé, no sé si ahora observo más que antes, pero la falta de respeto que yo veo hoy en nuestra Semana Santa no la veía hace años.

Las hermandades también tienen que poner de su parte y predicar con el ejemplo. Deben incidir para que el cuerpo de hermanos nazarenos se comporte correctamente y explicarles el sentido de realizar estación de penitencia a la Catedral, lo que significa vestir la túnica de una hermandad.

Otra de las cosas que me ha llamado la atención es la falta de público durante la Madrugá. Es verdad que hacía mucho frío, pero la gente estaba inquieta, atenta a cualquier ruido o cosa que aconteciera a su alrededor. Es la primera vez en muchos años que había menos afluencia de público tanto en la Carrera Oficial como en otras calles del centro. Esta no es nuestra Semana Santa, por eso todos debemos de poner de nuestra parte, colaborar, para, entre todos, intentar recuperar nuestra Semana Santa, aquella en la que disfrutábamos tranquilamente. Es hora de mirar atrás y recuperar la esencia que hemos perdido.


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