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Romería del Rocío 2019

Sevilla: La bandera del señorío por las arenas

Más de 2.000 peregrinos han partido este jueves desde la iglesia del Salvador con el recuerdo a Rafa Serna y Paco Rufino, y con la ilusión de cantar este domingo la Misa de Pentecostés en la aldea almonteña

Manuel J. Fernández M_J_Fernandez /
06 jun 2019 / 14:14 h - Actualizado: 07 jun 2019 / 13:19 h.
  • Simpecado de la hermandad del Rocío de Sevilla se despide de la ciudad en la mañana de este jueves. Foto: Jesús Barrera
    Simpecado de la hermandad del Rocío de Sevilla se despide de la ciudad en la mañana de este jueves. Foto: Jesús Barrera

Lleva el nombre de la ciudad en el alma y la esencia rociera en el cuerpo. Sevillanía al cuadrado en torno a una carreta cuando el alba despunta en la plaza del Salvador. Hermanos cabales que aprendieron en casa a querer a la Blanca Paloma. Aún no están puestas las calles y las primeras sevillanas bañan de marisma la antigua colegial. Madrugón de fe que no pesa. Todo esfuerzo es poco. Todo piropo se queda corto. En el altar, el Simpecado de verde y oro se erige como centro de todo. Tintineos de plata y nervios en la escalinata. Ya queda poco. Sevilla se va y no hay más espera. La ciudad entera lo barrunta. Quiere y no quiere. Pone sus sentimientos en la barra de promesa. Ya se va. La categoría romera de la hermandad de Sevilla conquista cada palmo del centro histórico. Bullas, plegarias, petalás, la antigua Soria 9, yuntas en la Giralda... y la Torre del Oro como puerto final de la urbe que se despide. Sevilla se pone en camino y presume de señorío por las arenas. ¡¡Señores, para quitarse el sombrero!!

Sevilla: La bandera del señorío por las arenas
Simpecado de la hermandad del Rocío de Sevilla a su paso por la plaza de San Francisco. Foto: Jesús Barrera

Le tiembla el pulso. No es para menos. Gabriel Rojas Fernández porta el Simpecado desde el altar mayor hasta la misma puerta del templo. Por primera vez lo hace en calidad de hermano mayor. “Empezamos con muchas ganas y con mucha ilusión de servir y trabajar por la hermandad. Este año además llevamos más romeros, sobre un 20% más (con más de 2.500 peregrinos). Muchos de ellos jóvenes. La verdad es que es una alegría más”, reconoce visiblemente emocionado.

Al llegar al dintel, el hermano mayor entrega el Simpecado al prioste, no sin antes gritar vivas que ponen el alma en pie ante un silencio emotivo. La bajada por la escalinata del Salvador se acompasa con la Marcha Real de la antigua banda de Soria 9, debidamente uniformada y con sevillanas incluidas en su repertorio. Ya hay mujeres agarradas a la carreta. Hay quien incluso va descalza y lleva en silencio su promesa. Otras alzan sus manos para rozar al menos uno de los borlones del Simpecado antes de que éste sea puesto en la carreta. “Quiero que no se olvide de mi familia, en especial de mi marido, que lleva una racha que no lo está pasando bien”, se apresura a explicar Mari Reyes, que, entre lágrimas, dice que queda en casa por “causas mayores”.

Sevilla: La bandera del señorío por las arenas
Hilera de carretas de bueyes de Sevilla enfilan el puente de Los Remedios. Foto: Jesús Barrera

La plaza registra un lleno absoluto cuando Faenero y Regalito echan a andar. El Niño Manué (Manuel Daza) muestra sus dotes con la yunta de la carreta en estos primeros pasos. Lo suyo es arte y profesionalidad. No cabe duda. Eso, y que sabe medir bien las distancias. “Aprendí el oficio de mi padre. Somos una familia de carreteros de Benacazón. Mi hermano va con la Macarena y yo con Sevilla. Esto te tiene que gustar mucho, aunque cuando más disfruto es cuando veo a la Virgen”, señala quien desde hace siete años lleva la filial número 29 a la aldea almonteña.

La carreta cincelada en el taller de Villarreal se posa ante el Ayuntamiento de Sevilla. Allí aguarda una representación de la corporación municipal encabezada por el propio alcalde en funciones, Juan Espadas. “Es una mañana festiva y muy bonita. Sevilla se va al Rocío y nuestra ciudad se ha levantado a despedirla”, explica el regidor hispalense, mientras que recuerda una ausencia destacada en esta comitiva de romeros, los últimos de la capital en salir. “Echamos en falta a nuestro querido Rafa Serna, que tanto quería a esta hermandad y a la Virgen del Rocío. Seguro que de alguna manera va a acompañarnos, ya sea con sus sevillanas o con ese himno del Centenario de la Coronación que dedicó en sus últimos meses de vida”.

Sevilla: La bandera del señorío por las arenas
Silueta de la carreta del Simpecado de Sevilla con la Giralda como telón de fondo. Foto: Jesús Barrera

Los postes de los toldos de verano que se están instalando y el vallado parcial frente a la puerta del Ayuntamiento complica la maniobra de vuelta de la carreta del Simpecado. Con alguna que otra indicación extra, el Niño Manué salva los obstáculos mientras que el coro lleva su alegría hasta las inmediaciones monumentales de la Catedral y el Alcázar. Los romeros se confunden con los numerosos turistas, que buscan un hueco para llevarse en sus móviles una inesperada fotografía y algún que otro vídeo. Sus caras de sorpresa lo dicen todo. Tal vez luego, en Google, se habrán enterado de qué se trataba.

Antes de llegar a este punto, desde lo alto de uno de los edificios de la calle Hernando Colón caen pétalos de rosas y flores mientras que se cantan sevillanas antiguas que suenan a todos y que todos terminan coreando: Ya llegó la primavera y con ella, el mes de mayo...

Entre la bulla romera se erige un banderín procedente de tierras malagueñas. Identifica a los rocieros de la hermandad no filial de Antequera. “Hace unos días hicimos la salida y ahora nos incorporamos con nuestra madrina, Sevilla, con quien haremos el camino hasta el Rocío”, comenta Emilio Córdoba, hermano mayor del Rocío de Antequera, que no esconde su deseo de que algún día llegue el reconocimiento de Almonte. “Eso es algo que siempre tenemos en mente y que lógicamente nos gustaría. Pero, bueno cuando llegue, llegará y lo disfrutaremos muchísimo. Mientras, caminaremos con Sevilla”.

Una senda que es escuela para Antequera como lo fue hasta el año pasado para su otra ahijada, El Viso del Alcor, que este año está haciendo su primera peregrinación sola como filial. “La verdad es que nos hemos acordado de ellos, porque han sido muchos años”, reconoce uno de los romeros sevillanos, entre los que se encuentra el director del coro. Pandereta en mano, y sin apenas descanso desde la misa de romeros de las siete y media de la mañana, Rafa Cuevas, lleva la ilusión impresa en su rostro. En tres días le tocará ponerse al frente del grupo de hermanos que cantarán la Misa de Pentecostés en este año tan especial. “Para nosotros es un honor, más aún cuando coincide con el Centenario de la Coronación de la Virgen. Llevamos tiempo ensayando y será un misa muy bonita y sentida, en la que lógicamente se escuchará el himno que por este aniversario compuso nuestro hermano Rafa Serna, como también hizo tantas y tantas sevillanas que estos días se entonarán en el camino”.

A punto de alcanzar el puerto urbano que conforman la Torre del Oro y el puente de Los Remedios, el cortejo de Sevilla ya dispone de la fila de carretas con bueyes que aguardaban su incorporación en la plaza de la Virgen de los Reyes. Antes de dejar definitivamente el asfalto sevillano, un lazo negro en la columna delantera de la carreta recuerda una nueva ausencia. “Es por Paco Rufino, alcalde de carretas honorario, hermano número uno y nieto de quien regaló la imagen de la Virgen a la que da culto la hermandad”, refiere el prioste Ángel Brito, que tiene claro que este año a la Virgen llevará personalmente “no una, sino todas las peticiones” de los que no están o no pueden ir. Y es que una hermandad está hecha por todos: los presentes y los ausentes. Es esencial recodar para mantener viva la memoria de los que aprendieron a caminar en Pentecostés. Es la grandeza y categoría de Sevilla. La bandera del señorío por las arenas.


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