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Un océano de Esperanza

El Ayuntamiento calcula que más de 280.000 personas han arropado a la Virgen de la Esperanza en su procesión de regreso a Triana, donde es recibida con fuegos artificiales, petalás y el cariño de sus vecinos.

Manuel J. Fernández M_J_Fernandez /
03 nov 2018 / 22:13 h - Actualizado: 05 nov 2018 / 09:28 h.
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Triana ha proclamado públicamente este sábado su fe. La misma que vio nacer Señá Santa Ana en la parroquia del arrabal hace seis siglos. La que han profesado «más de veinte generaciones de cofrades y miles y miles de devotos». La que cada Madrugá se arrodilla a sus plantas. La que a diario se pone en sus manos. La que conserva intacto el recuerdo de las abuelas. La que hace de las cornetas y costales una escuela de ilusión para la chavalería. La que a un mudo hace hablar y al pueblo gritar a los cuatro vientos la alabanzas de María. Vítores de «¡¡guapa, guapa y guapa!!» que inspiraron al siempre recordado Manolo Garrido. Liturgia inmortal del arrabal. Evangelio de la autenticidad. Sedimentos de un amor eterno a la Virgen de la Esperanza que llevan por bandera sus vecinos. También los que no han tenido el privilegio de nacer o criarse en esta orilla y que llegaron a la capital en los más de 300 autobuses fletados. «¡Ay, amor!, ¿por qué la quiero, si yo no soy de Triana?», como expresara el poeta Joaquín Caro Romero.

Un océano de devoción que se derramó por toda la ciudad, desbordándolo todo a su paso. Más de 280.000 personas –más aún que en el traslado de ida del pasado jueves, según cálculos del propio Ayuntamiento de Sevilla- siguieron la estela radiante de la Esperanza en su vuelta hasta la calle Pureza desde la Catedral, donde por la mañana se había celebrado la misa estacional de acción de gracias por los 600 años fundacionales de esta cofradía trianera. Un acontecimiento «histórico glorioso» sobre el que el arzobispo Juan José Asenjo invitó a los hermanos a que «no cayeran en saco roto» los frutos espirituales: «Que vuestra peregrinación a la Catedral propicie la conversión de todos y lleve al encuentro con Jesucristo [...] La Iglesia de Sevilla necesita cofrades convertidos y cristianos creíbles».

<blockquote class=twitter-tweet data-lang=es><p lang=es dir=ltr><a href=https://twitter.com/hashtag/1418ESPERANZA2018?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw>#1418ESPERANZA2018</a> Así concluía su discurrir por la Avenida la Virgen de la <a href=https://twitter.com/EspDeTriana?ref_src=twsrc%5Etfw>@EspDeTriana</a> <a href=https://twitter.com/elCorreoWeb?ref_src=twsrc%5Etfw>@elCorreoWeb</a> <a href=https://t.co/fylJ9ATBO7>pic.twitter.com/fylJ9ATBO7</a></p>— Manuel J. Fernández (@M_J_Fernandez) <a href=https://twitter.com/M_J_Fernandez/status/1058754425932730368?ref_src=twsrc%5Etfw>3 de noviembre de 2018</a></blockquote>

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Un «imperativo categórico» que asumen con humildad los hermanos y devotos de la Esperanza de Triana y que este sábado guió sus pasos, sus gestos y cada momento vivido y compartido en una procesión cargada de autenticidad y de emociones. De principio a fin. Desde que el bronce de la Giralda despidió a la Capitana entre vivas, aplausos y los compases de Esperanza con Pasa la Virgen Macarena, que interpretó la banda de música María Santísima de la Victoria-Las Cigarreras en la parte central de una Avenida de la Constitución atestada de gente. Hasta el mágico momento de saludo a la hermandad del Baratillo, este sábado más hermana aún tras la autorización eclesiástica del hermanamiento. La puerta de la capilla recreó la misma gloria. En su interior, aprovechando la circunstancia de la restauración del retablo mayor, las imágenes titulares se encontraban dispuestas de una manera especial. «Pasan los campanilleros»... para sellar la convivencia fraterna del alba de cada Viernes Santo, y que algunos, con bastante acierto, bautizaron como puerta de entrada del arrabal trianero. Normal que se exornara el pórtico baratillero con guirnaldas y tapices florales, gracias al ingenio de Javier Grado. El abrazo emocionado de los máximos representantes de las dos hermandades ante el palio de la Esperanza fue el mejor resumen de una faena bordada a conciencia.

Pero esto solo acaba de empezar. La fiesta jubilosa de la Esperanza prosiguió con la caída de la tarde. El coro de la hermandad la recibía con sus cánticos en la entrada de la calle Pastor y Landero. A esa misma hora, ya había gente cogiendo sitio en el puente y el Atozano. De nuevo, sonaba la Esperanza con la inconfundible marcha de David Hurtado: Cómo tú ninguna.

Con la candelería totalmente encendida y los abrigos abrochados, la Virgen cruzaba las aguas del río poniéndose al fin en tierra trianera. Se cumplían los horarios en el puente. A modo de faro que alumbra las largas travesías, el cielo del arrabal se iluminaba con fuegos de artificio. Espera, Triana, que ya llegó tu momento... Y así fue. Petalás, vítores... La noche se hizo madrugada en este noviembre casi invernal pero de fervor encendido en los corazones de sus vecinos. «La llevan los marineros, la Esperanza no se pierde, porque en Triana se encuentra... Hoy, de vuelta a casa».


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