Columnas
Actualizado: 09 sep 2018 / 21:46 h.
  • ¡Buenos días!

Hay quien me preguntaba para cuándo hablar de ti una mañana, querido Paco. Ese gran amigo y padrino macareno me conoce y sabe de mis instintos, de mis emociones y pendiente está de mis errores. Hoy intentaré por tercera o cuarta vez enfrentarme al papel en blanco para expresar lo que siente mi corazón. Voy a aprovechar la circunstancia de que en breves horas será presentado el cartel de la corrida benéfica de la hermandad Macarena para afrontar más acciones sociales y voy a colarme por el patio de cuadrillas y ponerme en el centro del ruedo maestrante para una vez allí mirar con los ojos de todos mis hermanos y dedicarte con fuerza torera lo que como fuerza macarena impide el nudo de la garganta. Va por ti maestro, por todas tus sabias palabras, porque a pesar de tu poco tiempo de vida dedicaste lo que tenías en cuidar de los nuestros. Va por ti maestro, porque si alguien falta en este cartel benéfico eres tú, que sin vestirte de luces ni hacer un paseíllo en tu vida supiste lidiar en plazas donde los astados quisieron envestirte y tu arte y galantería te hizo levantar la grada con un olé al dar capotazos dibujados, será por esa sabiduría tuya que tenías apellido de enciclopedia taurina. Nos enseñas a todos que a ti no te mata ni la vida, porque a pesar de tu partida serás referente diario en esta casa de la Esperanza. Va por ti Paco Cossío, por ser sincero y honesto, por creer en ti y no venderte al orgullo, tu única flaqueza empezaba por Esperanza y terminaba en Macarena. Va por ti querido Paco.

Hazme un favor, sé feliz. ~