Columnas
Actualizado: 10 sep 2018 / 22:30 h.

Cada día de la Bienal hago dos cosas para estar relajado. Por la mañana, cuando el tiempo me lo permite, recorro los pueblos de la provincia de Sevilla que no conocía bien. Por la tarde, antes de entrar en el teatro, veo esos monumentos del casco antiguo que siempre han estado ahí pero que necesito ver de nuevo para pararme en los detalles, esos que cuando eres más joven no aprecias bien porque miras demasiado rápido. Ayer estuve recorriendo toda la Vega del Guadalquivir: Alcolea del Río, Lora del Río, Brenes, Tocina, Villanueva del Río y Minas, Alcalá del Río, La Rinconada, Cantillana, La Algaba y Burguillos. Miras el mar de árboles frutales y las huertas y te preguntas que cómo es posible que haya tanto paro en esta provincia andaluza tan rica y tan variada desde el punto de vista de la hortofrutícola. El pasado mes de enero leí no sé dónde que Andalucía vivía su mejor momento, que nos superábamos cada año en los mercados exteriores. ¿Con paro, y con muchos pueblos descuidados, por no hablar de las carreteras que unen a esas localidades? Algo no me cuadra.