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Actualizado: 09 sep 2018 / 19:54 h.
  • Manuel del Valle, el gran político que consiguió las primeras transferencias

Manuel Alfonso Rincón

Nos quedamos ayer en el enfrentamiento sui generis que tiene lugar en el Senado cuando entra el proyecto de Constitución que, muy trabajosamente, ha redactado el Congreso.

E históricamente, aunque interesante y sintomático, lo del Senado no es nada, es algo que acabará en un agosto: lo malo es la otra política que nos muestra la Historia y que ha circulado sin parar y con tantísima sangre a lo largo de casi todos estos años democráticos de España, es el problema de ETA.

Cuando entramos en este agosto del 78 nos encontramos con que, después de cientos de asesinatos, después de homicidios y mutilaciones sin venir a cuento, sólo por una simple estrategia política, después de todo eso, a finales de julio ha sucedido que se han pasado, clarísimamente se han pasado porque han asesinado tan impune y cobardemente como siempre a un general del ejército y a sus ayudantes, ¡pero lo han hecho en Madrid, ni siquiera en el País Vasco!, en Madrid, lo que quiere decir que tienen estructura, ya, en la capital de España, cosa tan sorprendente que varios días sigue creyendo el Gobierno (creyendo y buscando) y siguen creyendo toda la prensa y todos los comentaristas que era obra del Grapo, y venga a Miraflores de la Sierra para arriba, y venga hacia la parte de Guadalajara para abajo porque el Grapo por aquella zona... y venga hacia... hasta que los asesinos etarras han llegado a Francia y la organización ha enviado comunicados absolutamente fiables sobre la autoría, y no sólo comunicados, sino hasta fotografías del hecho, lo que siendo Madrid, la capital del reino, es inconmensurable.

Hay, no obstante, tranquilidad en el Congreso, y no hay declaraciones altisonantes en la prensa, pero las FOP y todo el ejército del norte está a la búsqueda y trabajando como quizá no lo ha hecho nunca, o no lo ha hecho desde hace varios años.

Arzallus habla claro

Tanto se han pasado que podría decirse que, por primera vez en mucho tiempo, el Gobierno se ha puesto las pilas hasta el punto de que los dirigentes de ETA, que no son etarras, les han dicho que paren, lo que es rarísimo porque el número de muertos en este año es escalofriante, escalofriante y deprimente, son asesinatos casi a uno cada día, escalofriante y deprimente porque son tantos los policías y guardias civiles muertos que ya muchas veces no van ni en primera página, no digo en nuestro periódico, en todos.

Y cuando va andando esta primera decena de agosto se nota que las negociaciones están al más alto nivel, juntándose en la inacción de la banda la persecución del principio con la negociación de después, se nota porque cuando más cerca se está de una victoria, de una captura importante, el ministro del Interior Martín Villa se trae del País Vasco a los cuatro policías más expertos en ETA a la vez que, redactándose la Constitución como se ha visto más arriba, Arzallus declara el día 8: «Que quede bien claro en la Constitución que nos reservamos el derecho de secesión», que después, eso de clarito el derecho de secesión quedará o no quedará, pero de momento así están las cosas en estos días, y sabemos también que está habiendo negociaciones porque lo contará el periódico Sud-Ouest los próximos días, y así lo reproduciremos en El Correo: es el periódico de Burdeos, en el suroeste de Francia donde ETA tiene sus guaridas –que también tiene guasa la cosa, mejor no pensarla– y donde el Gobierno envía a sus emisarios a negociar con los pistoleros.

Ya están todas las autonomías, o casi

Y ya que hemos nombrado a esa autonomía, sigamos con las demás, aunque infinitamente más sencillitas, tema del que publicamos que «ha acabado el ministro de las Regiones Clavero la negociación para que empiece la preautonomía de Murcia» (es lo que hubo con Andalucía para que naciera la nuestra el 27 de mayo, como quedó dicho).

«Con la de Asturias de hace pocos días ya está terminando el mapa autonómico», titulamos después, lo que es cierto sólo en parte, ya que quedan todavía las de Santander y Logroño, que ahora comentaré, las de Ceuta y Melilla, que no se sabe qué va a pasar con ellas, y Madrid que lo mismo, ahí está todavía suelta en agosto del 78 que estamos, y no se sabe en qué quedará: se supone que será región uniprovincial, pero también Castilla la Nueva, que ahora se llama Castilla-La Mancha, ha dejado la puerta abierta por si quiere unirse.

De Santander y Logroño tengo que decir que, para empezar, no estoy muy a favor de las regiones uniprovinciales, y de Santander tengo que añadir que siempre, como región, como país, como zona de España su nombre ha sido siempre la Montaña no Cantabria, ya que Cantabria es todo el norte, además de que muchos amigos tengo montañeses en Sevilla y un libro podría escribir sobre su labor en la Historia de nuestra ciudad desde hace siglos, desde el bar Laredo en la plaza San Francisco a los Abascal que están por todos lados, pasando por la Sociedad Montañesa que siempre existió, todo lo cual me lleva a, qué le vamos a hacer, defectos que tiene uno, ese nombrecito de Cantabria me chirria sobremanera.

Y el de La Rioja tres cuartos de lo mismo porque es esa comarca mucho más que la provincia de Logroño ya que se extiende por Álava y Navarra y hasta un poco de Aragón, y, aparte de que las cosas son lo que son, en lo sentimental no me gustaría a mí que el nombre de mi tierra se lo apropiara otro en exclusiva.

Así que, chirríos por un lado y verdad geográfica por otro pero... pero estamos donde estamos y por encima de todo eso una cosa está clara: hay que poner regiones uniprovinciales alrededor del País Vasco como sea para evitar su expansión, ahí que se puede, porque lo mismo que hay pueblos e idiosincrasias que inventan la mejor forma de vivir del planeta, léase Sevilla y los sevillanos, hay pueblos e idiosincrasias que lo suyo es el expansionismo, léase los alemanes (que en cuanto tienen un Hitler que ya sabe Vd. de su expansión cuándo y cómo, o tienen una Merkel a la que le sobran dos duros, se lanza a poner una Unión Europea de 28 países sin orden ni concierto ni más averiguaciones: ya trataremos el asunto en las siguientes páginas), y léase también, entre los pueblos de idiosincrasia expansionista, a los catalanes, que como no teníamos uniprovinciales que ponerles alrededor, ahí tienen Vds. en 2018 los Países Catalanes que se han inventado con su absoluta expansión, triste destino el de, por ejemplo, Valencia, y lo que era un problema catalán se nos ha convertido en un problema de Cataluña, Valencia, Baleares y medio Aragón, es decir, de casi media España.

Así que, como al País Vasco sí le podemos poner uniprovinciales alrededor, bienvenidas sean Santander y Logroño llámense como se llamen, y a potenciar hasta el infinito a Navarra (que, como no lo hicimos, ahí la tenemos en 2018 captada casi en su totalidad tras las últimas elecciones, ahí la tenemos convertida en una colonia vasca cuando fue tan reino y tan independiente y con tanta personalidad diferenciada y tanta fortaleza durante siglos como Castilla, Aragón, Portugal o Francia).

El Pabellón Real, para la Junta

Y llegamos a Andalucía con su Junta, nuestra Junta, instalada todavía en la Diputación de Sevilla hasta hoy, 1 de agosto de 1978, en el que toma posesión del Pabellón Real de la plaza América que le cede el Ayuntamiento de Sevilla merced a las llaves que el alcalde Pérez de Lama (realmente lo hace el teniente de alcalde José Jesús García Díaz porque el alcalde está buscando dinero por Madrid y no se quiere retrasar la entrega ni un día) pone en las manos de nuestro presidente Fernández Viagas.

Y digo toma posesión porque la verdad es que no pueden entrar, no pueden instalarse, ya que, aunque el alcalde le ha dejado muebles y teléfono y todo el menudeo de las instalaciones, ahora hay que repartir los despachos, trasladar archivos y algún mobiliario desde la Diputación (su presidente le regala a Viagas el despacho noble que ha tenido en la plaza del Triunfo), y hay que comprar el resto de muebles y pintar y ponerlo a su gusto, cosa con la que nos llevaremos todo el mes de agosto y parte de septiembre con curiosas y suculentas anécdotas que por el camino van a sucederle a nuestros protagonistas.

Por ejemplo, para empezar, varias empresas se han volcado en enviarle ofertas de muebles y de blanqueo y pintura y, ¡josú, exclaman Fernández Viagas y los que ya empiezan a ser llamados consejeros, que esto es más caro de lo que parece!

O sea que el dinero no les va a alcanzar, pero ¿y las transferencias, les alcanzarán?

Ya vimos en lo de que la democracia es una lucha del otro día que este régimen es como todas las relaciones humanas.

Al crearse la preautonomía andaluza se acordó con Clavero, ministro de las Regiones, que recibiríamos transferencias del Estado, por medio de una Comisión Estado-Junta, y las recibiríamos también de las Diputaciones, por medio de otra comisión, la llamada Diputaciones-Junta.

¿Qué pasa en las relaciones humanas?, que el grande le dice al chico ¡ah, ¿estás ahí?, ya ni me acordaba!, y qué le dice el chico al diminuto, jugando con el lenguaje para que me entiendan: oye, ¡que ya estás aquí en este mismísimo instante!, pero que a la voz de ¡ya!, que ya quiero estar viendo tu sombra.

Adivine el lector de las dos comisiones del párrafo anterior acordadas con Clavero cuál de ellas usó cada una de esas frases.

Acertó Vd., sí Señor: ahí está el Estado (la preautonomía, la Junta, empezó el 27 de mayo), ahí está el Estado que dice: ah, sí, bueno, quizá, en fin, vale... oye, que ya es agosto: dejémoslo para septiembre (y suerte tendremos si no nos seguimos viendo así cuando estemos comprando los Reyes).

La Junta y las Diputaciones

Y aquí está la Junta, con Manuel del Valle nombrado para el cargo de presidente de la Comisión de Transferencias Diputaciones-Junta, aquí está la Junta que acaba de recibir el Pabellón Real y exclama Manuel del Valle ¡¡¡que ya estáis aquí todos los ocho presidentes de las diputaciones mañana, y que no falte ni uno ni aunque sea agosto: me importa un bledo si es agosto o si es el santo de vuestra mismísima madre!!!, o sea, como es natural y humano.

También ha coincidido, naturalmente, con que Del Valle en estos meses, a la misma voz de ¡ya!, ha ido pidiendo documentación, y dosieres, y referencias, y reseñas de todo lo que hacen las Diputaciones, y ahora es cuando los ha reunido y ha dispuesto y les dice, les dice a esos presidentes:

«Todas las competencias que tenéis pasan a ser mías (sic); he visto que son 64: Planificación de caminos, Ferrocarril, Energía, Agua, Cursos de agua, Pantanos, Seguros Sociales agrarios, Ganaderías, Forestal, Industria, Créditos agrícolas... (etc., etc., etc.; les resumo las siguientes un poco, a salto de mata:) minusválidos, laboratorios farmacéuticos, plagas del campo, cooperativas, las enfermedades sexuales (eso, las enfermedades sexuales... también para él), y la lepra (la 63ª es la lepra, la lepra también para... bueno, para la Junta) etc., etc.».

Bueno, he dicho 64 competencias cuando realmente son 65: ¿cuál es la 65ª?: cualesquiera otras que a don Manuel del Valle les parezca bien (sic).

Esa es la 65ª, esa es la del epilogo

Pero hay un segundo epilogo que El Correo pone en un destacado, es decir, en un cuadro en el centro de las dos páginas que ocupa toda nuestra información: Manuel del Valle, dos puntos, comillas: «Este informe tiene una calidad técnica impecable».

Pues gracias a Dios, ya tiene competencias la Junta, ya le han hecho transferencias; el problema ahora es el miedo hasta el infinito de los presidentes de las diputaciones, todos mucho más que boquiabiertos, porque ¿y ahora nosotros, qué hacemos?

La solución de Del Valle es sencilla: «seguís haciendo lo mismo que hasta ahora, pero quien manda en vosotros soy yo, no es el Gobierno, no es Madrid».

Chapó, señor Del Valle: mayor sabiduría, imposible