viernes, 16 noviembre 2018
02:52
, última actualización

¿Actúa la protección al menor?

06 ene 2018 / 22:24 h - Actualizado: 06 ene 2018 / 22:24 h.
  • ¿Actúa la protección al menor?

El disparate político en Cataluña sigue presidiendo la vida cotidiana. Un penoso ejemplo ha sido lo que ha ocurrido en diversas cabalgatas de reyes que se celebraron el día 5 de enero. La ANC (Asamblea Nacional Catalana) y los Comités para la Defensa de la República llamaron a politizar un acto festivo dedicado a los niños e invitaron a llevar pancartas pidiendo libertad para los presos que ellos llaman políticos y que son, en realidad, delincuentes como todos los que están en prisión, lazos amarillos, farolillos en los que se celebraba esa república catalana que Puigdemont proclamó y dejó sin efecto en el mismo minuto.

Los independentistas catalanes presumen de ser demócratas impecables y señalan a los que no están a su lado para llamarles fascistas, presumen de ser respetuosos con otras ideas políticas cuando, realmente, son tremendamente críticos e insultantes. Los independentistas catalanes, del mismo modo que declaran la independencia para negarla de inmediato, acuden a las elecciones que tachan de antidemocráticas. Los independentistas catalanes no dudan en utilizar un acto para niños para lanzar mensajes políticos. Ir a la cabalgata de reyes a pedir la libertad de los Jordis o la presidencia para Puigdemont ha sido la última gracia que han hecho.

Los políticos independentistas y las asociaciones civiles que les acompañan deberían dejar tranquilos a los niños, deberían dar una oportunidad a esas criaturas para que pudieran formar un criterio sólido al margen de consignas y del adoctrinamiento. Pero, sobre todo, deberían permitir a los niños que sean felices. Eso se hace, entre otras cosas, no llenando de odio, mentiras, política de tercera o cultura sesgada, algo tan propio de los niños como es la cabalgata de reyes.

Si alguien pensaba que la aplicación blanda del artículo 155 de la Constitución iba a ser suficiente para solucionar el problema catalán, estaba muy equivocado. Las urnas lo han dejado claro el pasado 21 de diciembre. Será necesario que pase mucho tiempo hasta que se normalicen las cosas. Y habría que empezar intentando mostrar a los catalanes una cara de la moneda que se les ha impedido ver durante cuarenta años. Si el Gobierno no comienza a tomarse en serio todo esto, los españoles verán como un problema gravísimo queda enquistado para siempre. Si los padres dejan de respetar la felicidad y la ilusión de sus hijos para fortalecer ideas políticas, significa que el problema es colosal.


  • 1