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Los medios y los días

¡120 años de El Correo de Andalucía!

2019 es el año de El Correo de Andalucía. Un aniversario que recuerda aquel 1 de febrero de 1899 cuando el cardenal Marcelo Spínola fundó el diario

01 ene 2019 / 07:00 h - Actualizado: 01 ene 2019 / 07:00 h.
  • Primer número y editorial de El Correo de Andalucía en 1899. / El Correo
    Primer número y editorial de El Correo de Andalucía en 1899. / El Correo

¿Muerto El Correo de Andalucía? Entonces, ¿qué está leyendo usted desde antes de que esta empresa decidiera adaptarse a los tiempos, dejar que crecieran los árboles, depositar el papel en la hemeroteca y lanzar palabras e imágenes desde la Red a todo el planeta e incluso a los extraterrestres, si los hubiera o hubiese, asunto que dejo para mi colega y amigo García Bautista? Están ustedes en contacto con el diario que un cura que llegó a cardenal fundó en 1899 y que aún sigue aquí, como hicieron otros diarios de prestigio que antes se publicaban en papel tanto en España –Diario 16, Público- o fuera de ella –The Independent en Inglaterra o La Tribune, en Francia-. Ahora El Correo aparece en sus pantallas, aunque reconozcamos muchos aún que el papel tiene su encanto, no creo que Beato Marcelo Spínola se extrañara del cambio a digital de la cabecera que él fundó, con el dinero que se ahorra tal vez el fundador diría que se pueden auxiliar a muchos marginados en Sevilla, sin ir más lejos, de manera similar a lo que hacía él cuando en 1905 –siendo ya cardenal- se dedicaba a pedir limosna por las calles para asistir a los pobres. Los orígenes de El Correo los resumió magistralmente Nicolás Salas en este mismo medio, en un trabajo titulado El primer número de El Correo salió el 1 de febrero de 1899.

Doloroso pero necesario

Todo hay que decirlo. Pasar al mundo digital desde el papel es doloroso, en primer lugar porque se quedan sin trabajo valiosos profesionales del periodismo que, tanto en el caso de El Correo como en los EREs que se han consumado en otros medios, han defendido sus puestos de trabajo con valentía y decisión, denunciando situaciones que les perjudicaban enormemente.

Desde las “páginas” de El Diario.es, Lourdes Lucio escribía en septiembre de 2018, un texto titulado Recuerdos de El Correo”, con motivo de la clausura de la versión de papel de este diario: “Disculpen que escriba esta crónica en primera persona. Es la segunda vez que lo hago (en tropecientos años) y será la última. Verán, El Correo de Andalucía está a punto de desaparecer y para mí es como si me dijeran que la Universidad de Sevilla, con sus 500 años de historia, se ha esfumado de repente, con sus alumnos de cinco siglos, sus profesores, sus aulas, su biblioteca, su archivo”.

Desapareció el papel pero no El Correo de Andalucía, como tampoco han desaparecido otros diarios, lo de la desaparición fue una información intencionada que lanzó alguien sin ni siquiera ejercer el requisito más elemental del periodismo: contrastar la noticia. Esta profesión se encuentra en una terrible encrucijada. La sociedad digital nos ha metido de lleno en el mundo de la infoxicación, entre el periodismo que se ha dedicado desde hace decenios a alejarse de la gente para pensar sobre todo en escribir para los políticos y los mismos periodistas, y la llegada de la tecnología digital, los públicos se han distanciado de las publicaciones periodísticas –dominadas desde los bancos y otras grandes empresas- porque ante ellos se han ido implantando numerosos medios de comunicación que les permiten fabricarse su propio mundo mediático y cultural.

Estamos en la época de los self media, del individualismo gregario, cada cual fabrica la comunicación que desea en un contexto donde, a la vez, casi todo el mundo rema en la misma dirección, en la que marcan las tecnologías: variaciones sobre un mismo tema. El humano es libre, prosumidor, es decir, productor, receptor y emisor de información pero, cuidado, menos lobos, que el enchufe de la Red y de la tecnología es propiedad de unos pocos y nos vigilan continuamente.

¡120 años de El Correo de Andalucía!
25 de marzo de 1975. Esta noticia provocó el encarcelamiento del entonces director de El Correo de Andalucía, Federico Villagrán. / El Correo

Sevilla, pionera en prensa digital

Sea como fuere, los ciclos históricos son imparables, lo nuevo va sustituyendo a lo de antes o absorbiéndolo, se sintetiza lo viejo con lo novedoso. Leí en su momento que, a nivel mundial, el británico The Telegraph lanzó, en 1994, el Electronic Telegraph, que se convirtió –dicen- en el primer periódico digital de la historia.

Depende de cómo se mire porque el primer diario digital de Europa se llamó Diario Expo 92 y se lanzó en Sevilla en 1992, los visitantes de la muestra lo podían consultar en lugares esparcidos por todo el amplio recinto que hoy es uno de los parques tecnológicos más importantes de España y que en este año 2019 acogerá una cumbre mundial de parques tecnológicos.

Si desea alguien ampliar el tema de este Diario Expo 92 ahí tiene la tesis doctoral y el libro del profesor José Álvarez Marcos –que se crió en El Correo de Andalucía- Sevilla y el periodismo multimedia (La experiencia pionera de Diario Expo 92). Álvarez Marcos dirigió aquel diario que el público seguía a través de pantallas interactivas.

Prensa digital y España

Rubén Arranz, Ramón Salaverría y otros autores, han estudiado a fondo la transformación de la prensa. La versión digital ofrece importantes ventajas respecto a la versión en papel. El periódico impreso se publica una sola vez al día, a primera hora de la mañana. Esto provoca que a las pocas horas de haber salido se convierta en una publicación desactualizada. En cambio, el digital permite actualizar la información siempre que sea necesario, pudiendo estar continuamente al tanto de lo que está ocurriendo, así como hacer seguimiento de eventos en directo (mantenernos informados de una jornada electoral, de un acontecimiento deportivo...). La inmediatez es un factor clave en las versiones en línea.

Mientras voy escribiendo este texto en mi ordenador, estoy recibiendo en mi pantalla casi continuamente alertas informativas que me sirve la prensa digital, ya no hace falta sintonizar la radio –aunque nunca estorbe, sobre todo Radio 5- para seguir la actualidad, la prensa digital suele incluso adelantarse al medio que siempre hemos tenido como símbolo de inmediatez.

Por otro lado, la posibilidad de incluir contenido multimedia a las piezas escritas es un atractivo más del que disfruta la prensa online. Poder complementar la información del artículo con un vídeo de un suceso o unas declaraciones en formato de audio de algún testigo, por ejemplo, enriquece la pieza y la hace más llamativa para el lector que se encuentra delante de la pantalla, un lector que dispone de menos tiempo que el que está leyendo un periódico en papel y que busca una información actualizada y algo más directa.

En el año 2005, los cuatro periódicos generalistas de papel con mayor audiencia en España difundían 1.185.000 periódicos al día. En 2018, esta cifra descendía hasta menos de 500.000. Un descenso de más del 50 por ciento de las ventas que indica la importancia de establecer una correcta estrategia empresarial con las versiones digitales, cuya audiencia va in crescendo.

Cuando el diario inglés The Independent decidió cerrar su edición de papel y aparecer sólo en digital, su propietario, el magnate ruso Evgeny Lebedev, declaró: "La industria de los diarios está cambiando, y ese cambio está siendo conducido por los lectores. Ellos nos muestran que el futuro es digital". Y añadió: "Esta decisión preserva la marca Independent".

De todas formas, la prensa digital aún está lejos de consolidarse, pocos son los diarios que logran beneficios claros a nivel mundial. En España se podrían contar con los dedos de una mano y sobrarían dedos. El periodismo está buscando su personalidad y el aprobado de los receptores, desea reconciliarse con ellos.

¡120 años de El Correo de Andalucía!
La portada de 1975 donde se anunciaba el encarcelamiento de Federico Villagrán. / El Correo

Escuela de periodismo y periodistas

Eso es lo que pretende El Correo de Andalucía también, recogiendo los principios fundacionales del Cardenal Spínola: estar cerca de la sociedad, no servir de portavoz y de promoción a quienes ya tienen demasiados altavoces y voceros sino acercarse a la gente sobre todo de Sevilla porque la inmensa mayoría de las actividades sociales de Sevilla y provincia no aparecen en prensa, esa vitalidad que la sociedad sevillana atesora no la vemos convenientemente en los medios de comunicación, más atentos a lo oficial que a lo real. Como dice un dicho popular, sucede que, a veces, “Dios le da pañuelos a quien no tiene mocos”, lo cual viene a significar una especie de error divino: a menudo encontramos gente con demasiada suerte en la vida y muy poquitas capacidades para aprovecharse de la misma.

Lo que es necesario llevar a término es que el periodismo –sin olvidarse de los representantes legales de los ciudadanos- se acerque mucho más a la vida cotidiana de los contribuyentes porque hay muchos que están arriba sin tener capacidad para estar y muchos más que están “abajo” y esconden capacidades que o sólo ellos conocen o ellos y unos pocos a su alrededor.

El Correo tiene buenos antecedentes para cumplir su labor, ha sido escuela de muchos periodistas de postín, bastantes de los cuales aún nos enseñan con su saber: Juan Holgado Mejías –el primero en entrevistar a Felipe González, en 1974-, José María Gómez, Antonio López Hidalgo, Francisco Gil Chaparro, Fernando Díez de la Cortina, Carlos Lagares, Francisco Correal, el citado José Álvarez Marcos, Francisco Rosell, Ignacio Camacho, Marta Carrasco, Carmen Carballo, Amelia Ruiz Galocha, Manuel Gómez Cardeña, Lourdes Lucio, Isabel Pedrote, José Manuel García, Tomás Furest, Javier Smith, Federico Villagrán, Carmen Yanes, Antonio Lorca, Francisco Casado, Antonio Hernández-Rodicio, Juan Carlos Blanco, Antonio Ramos Espejo, Óscar Gómez, Inmaculada Rivera, Carmen Prieto, César Rufino, Ana Trujillo..., y, por favor, ruego indulgencia con este plumilla a los colegas aún vivos que he olvidado, son muchos, lo sé, pero ya habrá tiempo de citarlos en este 2019 que acaba de nacer.

La antes mencionada Lourdes Lucio ha escrito: “El decano de la prensa de Sevilla ha sido la mejor facultad de Periodismo que ha existido nunca para centenares de periodistas de varias generaciones en sus 120 años de vida”. Si a la colega Lourdes Lucio le inquieta escribir en primera persona, a mí no, en absoluto, el periodismo ha dado muchas vueltas, los periodistas no deberíamos ser noticia pero han aparecido nuevas formas de hacer periodismo como las que defiende especialmente el profesor y periodista Antonio López Hidalgo, catedrático de redacción periodística y de géneros periodísticos de la Universidad de Sevilla: el periodismo de inmersión y el periodismo narrativo, donde es el periodista quien se coloca dentro de las noticias, de los acontecimientos, de las fatigas humanas, y las cuenta a sus receptores, ejerciendo así su papel de intermediario entre la sociedad y el poder.

El Correo fue también una de mis primeras escuelas de periodismo aunque siempre he simultaneado sus enseñanzas con otras escuelas, con otros trabajos en esta profesión. El cura José María Javierre me acogió en 1976 en la revista Tierras del Sur. Javierre fue director de El Correo en época tardofranquista y, junto con otro cura, Eduardo Chinarro, desafiaron al régimen creando en El Correo una sección laboral hacia 1970. Javierre me contaba los quebraderos de cabeza que le daban las genialidades de Pepe Guzmán en sus crónicas –que a veces no gustaban a los poderes de la ciudad-. A Pepe Guzmán lo hemos considerado el inventor de la media columna y de comparaciones tan acertadas como que la cara del expresidente Manuel Chaves –cuando estaba más rellenito- se parecía al escudo del Barcelona FC.

Después, en 1976, llegaría a la dirección del periódico José María Requena, novelista, Premio Nadal, delicioso contertulio que también tuvo líos con los tribunales franquistas, por ejemplo, por cubrir protestas y huelgas encabezadas por otro cura más: José Antonio Casasola, cura rojo, de Bandera Roja, que frecuentó los calabozos de la Gavidia, ese lugar al que parecen querer olvidar como comisaría donde se torturaron a antifranquistas.

Cuánto cura comprometido ha pululado por El Correo, cada cual con su forma de ver las cosas, desde su fundador hasta los padres Jesús Donaire, Adrián Ríos y Juan José Asenjo -éste último nada menos que arzobispo de Sevilla-, en la actualidad, pasando por el padre José María de Llanos que, desde Madrid, donde se jugaba el pellejo en barrios obreros marginales, escribía en las páginas de opinión de El Correo allá por los años setenta. Monseñor Asenjo hace tiempo que publica cada domingo una carta pastoral en El Correo –en una de las últimas defendía firmemente el valor de la vida y de la familia- mientras que el padre Donaire, máximo experto en la vida y obra del Beato Marcelo Spínola, se ha incorporado hace poco como articulista de fondo semanal. Por su parte, el padre Adrián Ríos forma parte del consejo asesor del diario.

Compromiso y atrevimiento

Lo que nos atraía más de El Correo cuando yo era joven y empezaba en esto del periodismo (1974) era precisamente su compromiso, su ir por delante, su abrir camino, su hacerse eco con valentía de lo que los españoles estaban pidiendo desde hacía tiempo: democracia, libertad de expresión. Además de la sección laboral, El Correo creó, antes de morirse Franco, su famosa página 3 de opinión, con firmas como José Rodríguez de la Borbolla, Manuel Ramón Alarcón, José Luis López, Tomás Iglesias o Isidoro Moreno. Yo llegué más tarde pero tuve el honor y el atrevimiento de aportar mi grano de arena en aquella página que, por sí sola, nos llevaba cada mañana al quiosco a comprar nuestro ejemplar de El Correo. Tienen ustedes otro libro para documentarse sobre la decisiva y estimulante página 3 de El Correo: Apostando a la democracia: Un año en la Tercera Página de 'El Correo de Andalucía'.

El compromiso y el atrevimiento de El Correo, como aquel hito de su director Federico Villagrán en 1975, con motivo del primer aniversario de la Revolución de Los Claveles en Portugal. España hervía, muchos estudiantes sevillanos pedíamos que España siguiera el camino de Portugal, que un movimiento demócrata descabalgara a Franco de su montura. Entonces, El Correo publicó aquella histórica portada que llevó a Villagrán a la cárcel sevillana de Ranilla. Precedido de un: “Destino: ¿Portugal?”, el titular afirmaba: “7.000 hombres desembarcaron en Rota”.

Según la información, estos marines procedentes de Estados Unidos tenían la misión de detener la revolución que había tomado unos tintes peligrosos para la estabilidad occidental ya que algunos de los jóvenes militares que la encabezaron eran de ideología marxista y Portugal era ya miembro de la OTAN desde 1949. Se habló entonces de la posibilidad de que en Europa naciera una Cuba y eso, unido al empuje del comunismo en Francia e Italia y a la incertidumbre en España, sería desastroso para la seguridad europea.

La web de Juan Holgado Mejías nos recordaba el hecho en 2012: “En la primavera del año 75, el Tribunal de Orden Público ordenó el encarcelamiento de Federico Villagrán por haber publicado El Correo, a toda plana, que habían llegado unos siete mil "marines" a la base naval de Rota. Como subtítulo se decía “Destino: ¿Portugal?”.

Fuera o no cierto aquello –levantó, como es lógico, una polvareda a nivel nacional e internacional- el director confió en sus fuentes y lanzó la noticia ateniéndose a las consecuencias.

En el campo del periodismo de investigación El Correo de Andalucía –junto al semanario Tierras del Sur- tuvo como corresponsal en Córdoba al poeta y periodista Sebastián Cuevas quien desde 1976 y años siguientes dio a conocer al mundo el riesgo que entrañaba el llamado cementerio nuclear del Cabril, en la sierra cordobesa (Hornachuelos), un asunto aún hoy de actualidad. El que fuera director de El Correo, Antonio Ramos Espejo, narra y ensalza así el trabajo de Cuevas: “cumpliendo todos los cánones que marcan los teóricos del periodismo de investigación, el reportero dio a conocer ante la opinión pública un secreto de estado, que se ocultaba al pueblo, sobre todo, a la gente que se sentía más directamente afectada por los residuos radiactivos que se les ocultaba. El reportero Sebastián se adentró en la sierra, saltó alambradas, se pasó los carteles de prohibido el paso... Y siguió a piñón fijo en busca de su objetivo. Tuvo además la suerte de recrearse fugazmente en aquel impresionante paisaje, por donde los venados corren libres hasta que son presa de cazadores furtivos o con licencia para matar. También el reportero se sintió allí mismo cazador; y precisamente de caza mayor. Cazó la presa codiciada en silencio, habló, en lenguaje de camaradería y sencillez, como un excursionista dominguero, con los protagonistas y a su vez víctimas del peligroso vertedero. Con la presa en el zurrón, siguió todos los cánones del manual de un cazador furtivo o de un periodista de investigación. La prudencia en el retorno, los atajos para evitar a la Guardia Civil, hasta ese momento mágico en que encuentra una cabina telefónica y llama al director del periódico y le dice lo tengo. Y el director -como el ama de casa al que el furtivo le pone en la mesa de la cocina tres liebres cazadas en la finca alambrada del señor duque y se le alegra el corazón porque sabe que hay carne para la cena- respira con satisfacción porque tiene noticia de primera categoría para salvar la portada”.

Contigo aprendí

Ahora, tras muchas vicisitudes, cambios en la propiedad del medio, que si empresarios cercanos al andalucismo, que si otros cercanos al PSOE, que si el grupo Prisa se hace con El Correo, que si luego lo vende al grupo Gallardo, y más y más enredos, estamos en esta etapa Morera & Vallejo, otra más para un medio que no ha conocido más que sobresaltos a lo largo de su historia y sigue ahí de milagro, algunas personas sostienen que es el milagro que le falta al Beato Marcelo Spínola para llegar a santo. Sin embargo, los milagros –como la suerte- también se buscan y en esa búsqueda tiene un destacado papel el equipo actual de profesionales que hacen realidad la buena comunicación, adaptándose a las necesidades de la sociedad digital de nuestros días.

Mientras llega ese milagro de la consolidación de El Correo, que se está buscando a base de trabajo, me quedo con otras palabras escritas entre la nostalgia, la rabia, la protesta y la crítica, por Lourdes Lucio: “En El Correo de Andalucía, plagado de estudiantes de periodismo con trabajo, aprendí lo que no se debía hacer nunca en periodismo, pero sobre todo a amar este oficio. Aprendí que el periodista debía traer todos los días una noticia, y si no, cada dos días o como mucho cada tres. Aprendí de los fotógrafos -jo, los fotógrafos- que en muchas ocasiones una imagen no vale más que mil palabras, pero que a veces una foto te salva una página. Aprendí de los de Deportes -jo, los de Deportes- el milagro de cerrar 32 páginas en seis horas y a picar-editar las crónicas de Tercera Regional de Juan Martín. También aprendí que los varones periodistas pedían aumentos de sueldo mientras orinaban al lado del gerente y que algunos lo conseguían. Aprendí que el director puede cambiarte un titular porque le viene bien a su línea editorial”.

Señoras y señores, juventud en general, niños y niñas, por lo que a mí respecta, queda inaugurado el Año de El Correo de Andalucía y del Beato Marcelo Spínola.


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