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La vida del revés

Adolescentes y políticos

15 jul 2019 / 07:03 h - Actualizado: 15 jul 2019 / 07:04 h.
  • NIños y adolescentes en el Parlamento andaluz. /
    NIños y adolescentes en el Parlamento andaluz. /

Me pasa con los políticos españoles lo mismo que con mis hijos adolescentes. Miro y no entiendo nada. Intento comprender y sigo sin ver con claridad qué es lo que pasa. Y cuando pido explicaciones creo ser víctima de alguna broma de mal gusto. Excusas peregrinas, planteamientos entre torpes e imposibles; mentiras; amagos inútiles que se presentan como únicos y resolutivos siendo, en realidad, una chapuza. Nada se sostiene sobre estructuras solventes, eficaces o resistentes. Nada se explica con un discurso potente que esté alejado del balbuceo o del cacareo de ideas enanas e intrascendentes que, por si fuera poco, son de otros.

Un problema, cualquier problema, se convierte en irresoluble. Admitir debilidades o miserias propias en cosa de ciencia ficción.

Así están las cosas. Adolescencia y política se parecen mucho en mi universo. Y si bien es cierto que este problema se soluciona (lo hace con el paso del tiempo) se puede soportar el coñazo que da un adolescente, pero nunca el destrozo que se puede ocasionar al país en el caso de los líderes políticos. Una cosa es ponerse tontito con papá y otra liársela a cincuenta millones de personas.

España se encuentra en un momento de bloqueo político inadmisible, peligroso e injustificable. Los cinco niñatos que están al frente de los principales partidos políticos se muestran incapaces de llegar a acuerdos. Estamos hablando de formación de gobiernos en España y alguna Comunidad Autónoma, cuando deberíamos estar valorando los Presupuestos Generales del Estado. Eso sí, cobrar cobran cada mes y desde el primer día. Tal vez si no cobrasen ya se hubieran sentado para solucionar sus diferencias. Y las subvenciones de cada grupo parlamentario también son una realidad. Aquí todo está resuelto salvo el futuro de la nación.

Si alguno de estos cree que pasará a la historia de la política española como gran estadista lo tiene claro. Más torpeza, más interés personal y partidista o menos inteligencia política, son imposibles. Estos van a terminar haciendo buenos a todos los anteriores. Y algunos fueron malos de verdad.

Yo me estoy preparando para tener que votar otra vez. Salvo que alguien ponga un punto de cordura en todo esto, el futuro se dibuja sobre un escenario gris.

¿Puede alguien hablar con los políticos de antes para que hablen con estas criaturas? Qué aburrimiento.


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