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Bolsa

Ahorrar, invertir o especular

19 feb 2019 / 13:04 h - Actualizado: 19 feb 2019 / 13:05 h.

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Existe una cierta confusión con estos términos y es importante definirlos adecuadamente para poder saber dónde situarnos.

Podríamos decir que ahorrar es apartar dinero y conservarlo con la finalidad de utilizarlo a posteriori para algo concreto, pongamos el caso del padre que ahorra para poder pagar los estudios universitarios a sus hijos cuando llegue el momento, o la persona que ahorra para posteriormente poder irse de vacaciones o para comprarse un nuevo coche.

En épocas pasadas en que los intereses de las cuentas bancarias existían, nos asegurábamos que el fruto del ahorro nos permitiría conseguir lo esperado, el nuevo coche, pagar los estudios universitarios, etc. Hoy en día en que los intereses bancarios no existen o son negativos como en el caso de la deuda pública, ahorrar implica perder poder adquisitivo si tenemos en cuenta el efecto de la inflación o lo que comúnmente se llama el coste de la vida.

Esta situación económica actual nos avoca a la necesidad de invertir, es decir, colocar nuestros ahorros con la intención de obtener un beneficio que al menos cubra el efecto de la inflación y esto nos lleva a asumir algo de riesgo. Sin riesgo no hay rentabilidad, esto es algo inevitable. Como inversores esperamos mantener nuestro capital y obtener una rentabilidad, bien en forma de rendimientos temporales o bien por la plusvalía que esperamos obtener en el momento en que materialicemos la venta del bien adquirido, o ambas cosas.

Como ejemplo de inversor podríamos considerar la persona que compra un piso con la intención de alquilarlo y obtener unas rentas de alquiler. En este caso el inversor desembolsa el importe de la vivienda, recibe una renta mensual y en el momento en que necesite vender el piso espera recuperar su capital y si el piso ha subido de precio obtendrá además unas plusvalías.

De igual forma podemos considerar a la persona que compra acciones de una empresa y espera obtener una rentabilidad en forma de dividendos. Al igual que en el caso anterior, el inversor desembolsa el importe de las acciones, recibe una renta en forma de dividendos y en el momento en que necesite vender las acciones espera recuperar su capital y si las acciones han subido de precio obtendrá además unas plusvalías.

Comprar una acción de una empresa es una forma de convertirse en propietario de la misma y participar sobre los beneficios futuros que generará.

Debo citar a uno de los grandes inversores de la historia, Benjamin Graham, éste afirma que “una operación de inversión es aquella que, tras un análisis exhaustivo, promete seguridad para el capital principal y un adecuado rendimiento”, y a continuación menciona que las operaciones que no reúnan esos requisitos son especulativas.

Por tanto los requisitos que debe de reunir una inversión son:

· Realizar un estudio previo de la misma: analizar la inversión nos hace evaluar adecuadamente tanto el precio del bien como la rentabilidad que puede generarnos. Invertir en empresas solventes con ingresos predecibles.

· Riesgo: no existen inversiones sin riesgo, hay que evaluarlo para que se ajuste a nuestro perfil.

· Rentabilidad: sin riesgo no existe rentabilidad y a mayor riesgo mayor probabilidad de rentabilidad.

Lo habitual es que el inversor actúe a medio y largo plazo para conseguir su objetivo.

Por último hablemos de especulación, en este caso el especulador actúa con un horizonte temporal más corto. El especulador persigue obtener mayor rentabilidad de forma rápida. Sería el caso de personas que compran un bien o unas acciones con la intención de venderlas mañana o en un corto plazo a mayor precio y obtener una ganancia rápida.

El especulador suele asumir un riesgo mayor y por lo tanto puede obtener mayor rentabilidad.

Lo importante es que nos conozcamos y sepamos cual es nuestro perfil, si somos ahorradores, inversores o especuladores.

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