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Desvariando

Al enemigo, ¿ni agua?

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
17 mar 2019 / 10:00 h - Actualizado: 17 mar 2019 / 10:00 h.
  • Al enemigo, ¿ni agua?

Ayer sábado alguien entró en mi muro de Facebook para recriminarme que saliera en defensa de un político, se supone que del bando contrario –del suyo, claro–, y me dijo que “al enemigo, ni agua”. ¿Qué enemigo? La gente se mete ya en tu vida hasta el punto de elegirte los enemigos. No ya los amigos, que sería menos raro, sino los enemigos. A ese lo tienes que odiar, ¿entendido? Pablo Casado no es mi enemigo, ni mucho menos un político al que admire. Pero sobre todo no es mi enemigo, por el hecho de que sea el líder de la derecha, y muy de derechas que es el buen mozo. ¿Por qué tendría que serlo?

No odio a ningún político, solo los valoro poco. En realidad no he odiado a nadie en mi vida, que recuerde, aunque reconozco que he tenido motivos para hacerlo porque mi vida no ha sido fácil y me han hecho mucho daño a veces. Puedo sentir más o menos antipatía por Casado, como la puedo sentir por Garzón, que es del lado opuesto ideológicamente al popular. La última vez que voté lo hice precisamente por el líder de Izquierda Unida, porque entonces todavía me gustaba. A Casado no lo voy a votar en mi vida. No puedo odiar a políticos que se supone que están ahí para trabajar por mi país. Mi país es España, por cierto. Lo digo con orgullo, aunque me repateen muchas cosas, porque hasta eso quieren quitarme quienes han decidido dirigir mi vida absolutamente en todo.

Hay quienes no aceptan que no me guste una determinada cantaora. ¡Cómo no te va a gustar, si canta muy bien! Ya, pero a mí no me llega, no me la creo, no me pellizca. Eso es que eres un machista de mierda. Vale, pero sigue sin gustarme, lo siento mucho, no es por molestar. ¿Puedo decir que no me gusta Pedro Sánchez? ¿Y te gusta Pablo Casado? ¡Pero qué clase de comunista o socialista eres tú? Y así todo. Los españoles somos una bomba de relojería que está a punto de estallar. Nunca nos hemos soportado por una intolerancia que llevamos en el tuétano desde que nos parió no sé muy bien quién o qué cosa.

A ver si sacamos de una vez por todas a la momia de Franco, lo entierramos en el Pardo y acabamos ya de una vez, que hay mucho que hacer. ¿Ustedes creen que después de ese gran paso para la democracia, el de cambiar de sitio los huesos del Caudillo, vamos a vivir en paz y en buena armonía? Tú lo que eres es un franquista de tomo y lomo. Vale, tranquilo. En España, cuando solucionamos un problema nos inventamos otro enseguida para seguir dándonos estacazos en la cabeza. Imaginen que acabamos con el independentismo. Nos inventaríamos otra cosa, seguro. Eres un cerdo español, opresor y monárquico. Vale, sosiégate.

Teníamos una banda terrorista que todos los días nos ponía un muerto en la mesa a la hora del almuerzo. Eso se acabó, por suerte, aunque costó casi mil vidas y décadas de terror. Ahora no queremos partidos de ultraderecha ni de ultraizquierda, pero están en las instituciones públicas y hasta en el Congreso porque los hemos votado. Armas no, vía política. ¿Se acuerdan? De acuerdo, crear un partido y pedirles el voto a los ciudadanos entra dentro del concepto de vía política. Pues no, no queremos eso tampoco. Yo quiero que gobiernen los míos y si no estás de acuerdo te rompo tu puta cabeza de un estacazo. Vale, vale, sin romper nada.

¿Qué hacemos, nos vamos de España? ¡Ni se te ocurra, cobarde, apátrida! Resistir, no hay otra. España merece la pena, a pesar de todo. Hay millones de personas que llevan una vida normal, que van cada día a trabajar, pagan sus impuestos y hasta tienen tiempo para hacer felices a sus congéneres. Los hay que trabajan desinteresadamente por la comunidad y que ayudan a los pobres y a los necesitados en general. Unos pintan, otros hacen música, algunos escriben libros.

España merecería la pena, escuchen lo que les digo, incluso si por mano del demonio llegara a gobernar Pablo Casado. Hasta si lo hiciera Albert Rivera, en serio. Creo que podríamos soportarlo y salir adelante. Ya sé que todo iría mejor con Pedro Sánchez o Pablo Iglesias, pero contemplen también la posibilidad de que pueda volver a gobernar la derecha. El caos también existe. La vida no es un camino de rosas, cagondiez. Los otros son también hijos de Dios. No le nieguen agua al enemigo, que no estamos hablando de Vega Sicilia.


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