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La Azotea

Alquimia de bajamar

13 jul 2018 / 21:24 h - Actualizado: 13 jul 2018 / 22:53 h.

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Lejos de tópicos y típicos, Sanlúcar va más allá de la Plaza del Cabildo, de Bajo de Guía o de las tortillitas de camarones, puro encaje de sartén. El Paraíso se ofrece gentil cuando el Guadalquivir quiere volver a ser río tras haberse convertido en mar, ofreciendo sus calles llenas de historia para perderse entre ellas, en estos días de estío que tienen mucho de vacío llenos de una sensación como de punto y aparte. Disfrute de una Sanlúcar distinta, piérdase por sus calles, huela a manzanilla en rama, salitre y mar. Es por una de esas calles donde puede encontrar ese binomio de magia y descubrimiento, como quien se sabe conocedor de un secreto. Entre ellas se esconde la alquimia de bajamar, el templo de la cigarrera envuelta en su mantón, que se convirtió en manzanilla para bañar a las chovas, las ortiguillas y los tapaculos, los cuales le reciben de la misma manera que las puestas de sol más bonitas de la Andalucía occidental, esas que se aparejan con el vaivén de las barquillas mirando hacia la Jara. Es Perico el anfitrión del buen comer, del que no sale en las guías gastronómicas ni falta que le hace, quien desde su local familiar de trato cercano, recibe a sus clientes con unos veladores valientes que le ganan la batalla al peatón. Espejos en las paredes, las ocho provincias de Andalucía y una señora que, ataviada como mandaba la época de la señorial ciudad que fue y que aún es Sanlúcar, la de Barrameda, invita al visitante a pararse, ¿quiere usted tomar una copa de manzanilla conmigo?, no lo dude, disfrute del paraíso, conozca a Perico y olvídese de típicos y tópicos. ~


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