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Viéndolas venir

Amancios de España

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
20 may 2019 / 11:37 h - Actualizado: 20 may 2019 / 11:44 h.
  • Amancios de España

Andan negros los morados dirigentes de Podemos con las limosnas del rico Amancio Ortega, el multimillonario dueño de Inditex que empezó de dependiente con 14 años y pantalones cortos.

Este rico de España, a diferencia de otros ricos que no se acuerdan jamás de los pobres, ha donado desde que comenzó este moderno siglo en que tuvimos que discernir entre caridad y solidaridad (es decir, entre limosnas y donaciones) más de 500 millones de euros, destinados a aparatos de diagnóstico y tratamiento contra el cáncer, a becas para estudiantes y otras gracias sociales. Pero a los mandamases de Podemos que hace solo un lustro daban mítines sobre un cajón en las plazas de Madrid y que ahora piensan en qué decir en la Eurocámara desde sus pijos chalés madrileños porque han ganado tanto produciendo tanto, les parece una humillación patriótica que Amancio done tanto. No puede ser que nuestra sanidad o nuestra educación dependan de los caprichos de un Amancio de estos, vienen a decir...

Y no puede ser, claro que no. Nuestros servicios más elementales, en una democracia como la nuestra, no pueden depender de donaciones, por supuesto. Pero es que yo creo que no dependen, por fortuna. Y no me refiero a la fortuna de Amancio, sino a la nuestra, no solo la de haber consolidado una administración democrática que no dependa de los caprichos políticos o de los bandazos electorales, sino a la fortuna de articular unos presupuestos generales del Estado que, gracias a nuestros impuestos, incluidos los de Amancio, por supuesto, den para todo lo que dan.

Si, al margen de lo que ya tributa, los líderes de Podemos consideran que Amancio Ortega debería tributar más, que lo denuncien si es denunciable por incumplimiento, que lo propongan si es razonable desde sus escaños, o que lo prometan si es prometible para cuando ellos gobiernen definitivamente. Pero que no se adjudiquen también la capacidad de rechazar solidaridades ajenas con los hijos que no son suyos. Porque para nuestros hijos, los que no tienen la fortuna de haber nacido en un privilegiado chalé de Madrid por la gran capacidad gestora de sus papás, todas las posibilidades son pocas si, llegado el caso, necesitaran inversión: las de la Sanidad pública, faltaría más, y las de muchos Amancios de España si siguiera faltando.

Pero, cuidado, porque lo mismo insistiendo tanto en todo lo que deberían pagar más esos Amancios -que siempre pagan poquísmo para lo que deberían- lo que conseguimos es que dejen de pagar porque los eliminemos de la faz de España.


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