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Andalucía, ejemplo de solidaridad

El trasplante de órganos y tejidos constituye hoy día una realidad terapéutica perfectamente consolidada en los países con avanzada tecnología sanitaria de nuestro entorno

05 jun 2017 / 21:57 h - Actualizado: 05 jun 2017 / 21:57 h.
  • Andalucía, ejemplo de solidaridad

El trasplante de órganos y tejidos constituye hoy día una realidad terapéutica perfectamente consolidada en los países con avanzada tecnología sanitaria de nuestro entorno. Lejos están ya los tiempos en los que hacer un trasplante era un acontecimiento extraordinario que generaba una enorme expectación.

El proceso de donación-trasplante constituye un prototipo del trabajo en equipo. En cada uno de estos procesos pueden llegar a participar hasta 100 profesionales distintos, sanitarios y no sanitarios y tenemos cientos de procesos cada año. Andalucía, como España, está a la cabeza del mundo en donación-trasplantes, a gran diferencia del resto de los países más avanzados, incluidos los cada vez menos míticos Estados Unidos. Por consiguiente, es para sentirse orgulloso de ser andaluz y español.

Y el lector se preguntará el porqué de estos resultados. La donación-trasplante es un proceso singular en el que se conjugan una serie de factores. En primer lugar debemos disponer de unos recursos materiales y de una sofisticada y costosa infraestructura, y los tenemos. En segundo lugar, contamos con unos excelentes y cualificados profesionales, cuyo trabajo obtiene unos magníficos resultados, que no tienen problema en acudir a cada llamada, ya sea festivo, de madrugada o Nochebuena. Y en tercer lugar, disponemos de una organización modélica que está siendo admirada y copiada en otros países del mundo.

Pero todo lo anterior no se podría poner de manifiesto sin la generosidad de nuestra sociedad. Sin donantes no hay trasplantes. Por eso, este proceso es singular. La sociedad andaluza está alcanzando un fantástico grado de madurez. Personalmente estimo que siempre ha sido solidaria, y si antes era algo reacia a la donación de órganos era debido a que no estaba suficientemente informada. El pasado año el índice de aceptación a la donación fue del 87%, y en el actual es ya del 90%, ligeramente superior a la media española, que es la primera del mundo. Y en este sentido, tenemos que manifestar la importante labor desarrollada por los distintos agentes sociales implicados: asociaciones de enfermos y de donantes, los profesionales, los diferentes estamentos de la administración, los medios de comunicación, fundaciones, líderes sociales, etc. Todo ello ha propiciado que, sólo en el pasado año, 814 pacientes andaluces hayan recibido un trasplante de órgano, y cerca de 4.000 distintos implantes de diferentes tipos de tejidos, cifras impensables hace escasos años.

Como se podrá observar, gozamos de una situación envidiable. Por mi profesión he tenido la oportunidad de ir a distintos países del mundo, fundamentalmente a explicar nuestro modelo de trasplantes. Cuando se tiene la oportunidad de comparar, es cuando realmente tomamos conciencia de cómo estamos en Andalucía y en España. En la mayoría de los países que he visitado no gozan de una cobertura universal de la sanidad como la que aquí disfrutamos. Y si hablamos de trasplantes, no digamos. Aquí no se cobra nada por trasplantar, el trasplante es gratuito y tampoco se paga nada por ser donante. Por ello, por la transparencia, por la igualdad de oportunidades en el acceso al trasplante, es decir por la equidad, por el «hoy por ti y mañana por mí o por los míos», nuestra sociedad es más solidaria y tenemos el doble de posibilidades de trasplantarnos, en el caso de necesitarlo, que en cualquier otro país del mundo.

No tengo ninguna duda de que, en el caso de caer enfermo, prefiero ser atendido en mi tierra y si algún día necesitara un trasplante, desearía ser trasplantado en algún hospital andaluz. Comprenderán, pues, que hay fundadas razones para sentirse orgulloso y que es una gran suerte haber nacido en Andalucía.

Pero no debemos pecar de triunfalismos y de autocomplacencia. Siguen falleciendo pacientes a los que no les llega el trasplante a tiempo. Aunque Andalucía está ya por encima de la media española, aún queda un reducido colectivo, que ya sólo representa el 10%, que es reacio a donar. La generosidad de los donantes y sus familiares constituye uno de los mejores ejemplos de la grandeza humana. Entre todos tenemos que conseguir que el 100% de andaluces y andaluzas digan sí a la donación. Si no lo eres ya, hazte donante.


Manuel Alonso Gil es Coordinador Autonómico de Trasplantes del Servicio Andaluz de Salud (SAS) Consejería de Salud


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