domingo, 17 diciembre 2017
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Fin de pista

Angustias navideñas

03 ene 2017 / 23:10 h - Actualizado: 03 ene 2017 / 23:15 h.

El 1 de enero tiene su fama, pero termina siendo una de esas jornadas traidoras que nunca es lo que parece. Felicitan a los Manueles, pero el santoral pone más el foco sobre Santa María Madre de Dios; parece que empieza el año, pero todos sabemos que la fecha verdadera es el 1 de septiembre; queremos que nos cuenten el mundo de otra manera, pero no hay periódicos; comienzan los propósitos de enmienda, pero siempre es mal momento porque nos suele amanecer borrachos o dormidos o comiendo sobras, desorientados sobre la hora cuando termina el Concierto de Viena. De modo que el día se resbala sin demasiada gloria mientras se evapora por las esquinas de verdad ese melodrama empalagoso de un recurrente apocalipsis que a todos nos afecta. Hoy ya parece que haga un siglo de la Navidad, y empiezan a germinar las excusas para que todos esos retos de año nuevo como dejar de fumar, hacer deporte, estudiar o tener más paciencia no tengan que iniciarse precisamente hoy, sino un día de estos.

Un día de estos es el momento exacto de todas las cosas importantes. Porque son tan importantes en el fondo que las creemos merecedoras de una forma fundamental, de una fecha solemne, de un día señalaíto, cuando el círculo del tiempo nos demuestra año tras año que pasa de nosotros y que todo lo importante nos sucedió sin mirar el almanaque: nacer, enamorarnos, encontrar trabajo, posiblemente morir.

En un ejercicio socializado de irresponsabilidad y delegación inoportuna, confiamos ciegamente en que el año venga cargado de oportunidades, de sueños cumplidos, de caminos trazados. El año, una abstracción claudicante. El año eres tú. Un día de estos es precisamente hoy. No esperes que el mundo cambie. Ni el año. Ni los otros. Cambia tú.


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