viernes, 21 septiembre 2018
08:58
, última actualización

¡Buenos días!

06 sep 2018 / 22:30 h - Actualizado: 06 sep 2018 / 22:30 h.

No es de extrañar que con tanta permisibilidad y comprensión con los que hacen apología del libertinaje y se le ponen los medios de comunicación a sus servicios para divulgarlas, acontezcan hechos como los sucedidos en Huelva. A escasos días de que la Virgen del Rocío haga su salida extraordinaria con motivo del centenario de la coronación canónica, el monumento que la ciudad dedica a la patrona de Almonte aparecía con una pintada en su parte posterior, fruto de un acto vandálico de muy mal gusto. Una A dentro de un círculo es lo que los delincuentes en cuestión, grafitearon sobre el manto de la Virgen. Este es el símbolo anarquista por excelencia. Rápidamente los servicios de limpieza procedieron a la reparación del desastre y los servicios de seguridad buscan responsables. Tanto que los antisistemas hablan de derechos y sensibilidades poco ejemplo dan con estos actos que más que una protesta es una falta de respeto absoluto al patrimonio y a las creencias. Sigamos admitiendo el terrorismo verbal y dándole cuchillos al diablo que al final aquí se ve un número.

Pueden jugar a la guerra de lacitos de colores, a las carreras de perros o dar conciertos de flauta pero como se atrevan a tocarnos nuestras devociones, nuestros sentimientos y nuestras cosas por ahí no vamos a pasar. Nuestros lacitos son multicolores en la solapa del Domingo de Ramos, aquí la carrera es oficial y va de Campana a la Catedral y los conciertos son de cornetas y tambores. Comprarse un país y dejadnos tranquilos. Hazme un favor, sé feliz.


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