domingo, 17 diciembre 2017
05:05
, última actualización

¡Buenos días!

12 oct 2017 / 22:30 h - Actualizado: 12 oct 2017 / 23:12 h.
  • ¡Buenos días!

Ambos coincidimos en un puesto de calentitos. Las lecciones más bonitas de la vida surgen en cualquier lugar, maravilloso destino. Podría llamarse Carmen, Lola o Josefa, que mas da. En su castigado rostro las líneas de la vida marcaban alegrías, penas, amor, desesperanza, fe. Sus pequeños ojos tenían un brillo de ternura, cariño, sabiduría, algo de soledad y desconfianza. En su cuidado pelo el paso de las estaciones habían dejado las bellas cenizas del tiempo. Sus curtidas manos apretaban un monederito de aquellos que se pellizcaban para abrir. «¿Es usted el último?» y tanto que lo era. Sacó las monedas que llevaba y las puso en el mostrador, diciendo con satisfacción «póngame todo lo que dé con esto». Sin pedirle nadie una explicación a nada, ella sentía la necesidad de hablar con orgullo de los suyos, de sus catorce hijos, de sus nietos, de su marido, de los que, agarrándose con lágrimas en los ojos a una débil cadena con una medalla del Gran Poder, ya alcanzaron otra vida. Sus espaldas estaban desechas, sus riñones molidos y sus piernas castigadas de décadas de trabajo en el campo, en el mercado y de criar sola a los suyos. Pero en sus finos labios nunca se borraba la sonrisa. «Verás cuando me vean mis niños aparecer con esto». La vi marchar con una bolsa llena de amor y satisfacción rumbo a no sé donde. Maravilloso destino que nos pone en nuestro lugar siempre. Seré él ultimo por que gente como ella siempre serán los primeros. Que Dios la bendiga. Hazme un favor, sé feliz.


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