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La Tostá

Cazafascistas con velones y palos

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
29 jun 2019 / 11:18 h - Actualizado: 29 jun 2019 / 11:20 h.
  • Cazafascistas con velones y palos

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La misma izquierda española que caza fascistas o ultraderchistas, de madrugada, con velones y palos, cierra los ojos ante problemas como la extrema pobreza, la desigualdad social, los desahucios o el encarecimiento de las hipotecas. Supongo que Pablo Iglesias lleva tiempo mendigándole un ministerio a Pedro Sánchez para poner remedio a esta sangría del ¿capitalismo?, además de para poder acabar de pagar su chabola de Galapagar.

Pongo en interrogante la palabra capitalismo porque es bueno recordar que la izquierda ha gobernado este país durante muchos años, en democracia, y dejó mucho por hacer, de ahí la sangría social atribuida siempre a la derecha, como no podría ser de otra manera. Una vez más el espectáculo por la pelea del poder es mucho más que vergonzoso. Incluso nos amenazan ya con ir de nuevo a elecciones, quizá en noviembre, si quienes tienen que hacer presidente a Sánchez no lo hacen.

No admite discusión que España necesita, quizá más que nunca, un gobierno estable que afronte con seguridad la que se nos viene encima por muchos motivos. Un gobierno estable no consiste en que le den una cartera ministerial a Iglesias para que se calle ya de una vez –que, pensándolo bien, tampoco estaría mal–, sino para que se pueda gobernar, algo casi imposible desde hace años.

Pero mientras los líderes de la política patria se enseñan los cromos cambiables, los nuevos alcaldes o alcaldesas se están subiendo los sueldos de una manera increíble y una caradura insólita. También los de izquierda, claro, como el de Sevilla, donde seguimos teniendo algunos de los barrios más pobres de España, como es sobradamente conocido. Las ratas campando a sus anchas por calles y plazas de ciudadanos pobres y los alcaldes lo primero que hacen es subirse el sueldo.

Hay algunos que presumen de dar parte de lo que ganan a asociaciones benéficas, pero que tienen parados para dar y regalar, como en Cádiz, la tierra de la gracia y el compás. Los mismos que critican a Amancio Ortega por su generosidad, dan migajas al pueblo para que los ciudadanos critiquen solo en las tabernas. Esta es la izquierda que tenemos en nuestro país, corrupta, descafeinada y obsesionada con el franquismo y los cargos.

De la derecha ni hablamos, porque ahora lo que mola es hacerlo del fascismo y la ultraderecha. Y salir a cazarlos de noche con palos y velones.


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