domingo, 24 septiembre 2017
20:16
, última actualización
Pareja de escoltas

Choque

15 sep 2017 / 22:14 h - Actualizado: 15 sep 2017 / 22:14 h.

Los planes que pretenden revolucionar la jornada del Martes Santo siguen prestando las líneas de opinión de este mundillo de capirotes. Lo que pasa en las cofradías, está visto, trasciende en una ciudad que se vertebra, más allá de las devociones personales, en torno al tejido asociativo que prestan nuestras corporaciones penitenciales. Cualquier cambio en los usos adquiridos es motivo de debates encontrados. Ese choque de trenes, de alguna manera, es paralelo al momento histórico que está viviendo nuestro país. Ya saben que hay algunos que quieren pulverizarlo y otros aún soñamos con verlo unido. La comparación sirve para colocar frente a frente a los que no quieren mover un ápice de la Semana Santa que han conocido. Pero la fiesta ha llegado renqueante y abriendo numerosas vías de agua a un siglo incierto en el que nada se puede dar por seguro. La semana pasada ya avanzábamos algunas ideas al respecto. No debemos tener miedo a los cambios responsables. Ese miedo sólo debe ser dirigido a los traumáticos condicionantes que podrían borrar de un solo plumazo las verdaderas esencias de una celebración que pertenece al alma de la ciudad. El presidente del Consejo expresó lo que muchos pensamos, días atrás, en las cámaras de La Pasión: en la Semana Santa de Sevilla tiene que haber un antes y un después de los atentados de Barcelona. No podemos seguir mirando hacia otro lado. Es la pura verdad.


  • 1