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Cobre Las Cruces

21 feb 2019 / 13:26 h - Actualizado: 21 feb 2019 / 13:28 h.

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La empresa sevillana Cobre Las Cruces, una de las mayores empresas de la provincia explota la mina de Las Cruces, complejo minero hidrometalúrgico dedicado a la extracción de cobre, ubicado en los términos municipales de Gerena, Salteras y Guillena, con infraestructuras de apoyo en La Algaba, en la provincia de Sevilla. Se trata de uno de los proyectos mineros de extracción de cobre más importantes de Europa, es también el proyecto industrial más importante de la provincia y uno de los primeros de Andalucía en volumen de inversión, producción y creación de empleo.

Desde principios de 2013, la compañía pertenece a empresa canadiense First Quantum Minerals Ltd., tras la adquisición por su parte de la práctica totalidad de las acciones de la también canadiense Inmet Mining, antigua propietaria de Cobre Las Cruces.

Cobre Las Cruces ha puesto en marcha la primera fase del plan de recuperación de la corta minera, afectada por un importante deslizamiento de tierras el pasado 23 de enero, que no causó daños de tipo personal ni afección medioambiental.

La primera fase de este plan se va a desarrollar durante los próximos 3-4 meses y se va a centrar en estabilizar y asegurar la parte alta de la zona afectada, en la cresta del talud. Las siguientes fases avanzarán hacia el interior de la corta, en sentido descendente y en dirección sur. Bulldozers, excavadoras y volquetes dumper están participando en las tareas de recuperación. Por primera vez en Las Cruces, está previsto emplear maquinaria pesada operada por control remoto para trabajar en las zonas de más difícil acceso.

El objetivo de la compañía es garantizar la completa seguridad y estabilidad de la corta para poder retomar en unos meses la extracción de mineral, actualmente suspendida, una vez se cuente con la autorización de las administraciones competentes. Se reanudará en la llamada Fase 6, situada en el extremo este de la corta y que no resultó afectada por el deslizamiento. En esta fase está contenida la mayor parte del mineral que aún queda por explotar en el actual yacimiento.

Mientras se desarrollan los trabajos, la producción de cobre en la planta hidrometalúrgica mantiene su actividad, empleando el mineral de baja ley almacenado, lo que permitirá funcionar durante varios meses. Para entonces, se espera haber reanudado la actividad extractiva. Como consecuencia de la nueva situación de CLC y de su repercusión en la actividad productiva, la compañía ha iniciado la negociación con los representantes de los trabajadores de un expediente de regulación temporal de empleo.

“Este incidente ha tenido un impacto importante en nuestras operaciones y representa un desafío para la compañía”, señala el director general de CLC, Iain Anderson. “Todo el equipo de Las Cruces está trabajando duro para garantizar la continuidad actual y futura del proyecto y mitigar el impacto en el empleo. Queremos agradecer la colaboración de nuestros empleados, las comunidades vecinas, los contratistas, los inversores y las administraciones implicadas. Todos compartimos el mismo objetivo: mantener la actividad de Cobre Las Cruces y seguir contribuyendo al desarrollo, el empleo y la innovación en Sevilla y Andalucía”.

El deslizamiento se produjo pasadas las 5:30 de la mañana del 23 de enero. Afectó a 500 metros del talud norte, arrastrando parte del área donde se almacenan los estériles de mina. Antes del deslizamiento, la inspección visual de los operadores que se encontraban en la corta detectó una primera grieta en la pista principal. Tal como están entrenados, de inmediato se activó el protocolo de seguridad y se procedió de manera rápida y efectiva a la evacuación de todo el personal presente en la zona.

El área afectada por la rotura tiene unas dimensiones de 1.200 metros de largo por 600-900 metros de ancho, según la zona. El movimiento desplazó aproximadamente 9,5 millones de metros cúbicos de materiales, en su mayoría margas (arcillas inertes) del propio talud. Estos materiales se deslizaron hacia el interior de la corta hasta cubrir la mayor parte de su fondo, salvo la mencionada Fase 6.

En el ámbito medioambiental, todos los análisis de agua y otros estudios realizados descartan hasta la fecha afección al acuífero ni a las aguas superficiales colindantes al complejo minero, entre ellas las del arroyo Garnacha.

La investigación sobre las causas del deslizamiento continúa desarrollándose y se está contando con expertos independientes, del ámbito tanto público como privado. Los primeros resultados indican que se produjo una rotura rápida e imprevista en el talud, seguida de un deslizamiento de tierra. La extensa red de instrumentación ubicada en la corta (inclinómetros, prismas topográficos y piezómetros) no detectó ningún movimiento previo a este evento.

La investigación está analizando distintos factores que pudieron contribuir a la rotura, entre ellos las particulares características de las margas, la existencia de un plano de estratificación ligeramente inclinado (un elemento ya conocido y sometido a monitorización) y la posibilidad de una discontinuidad vertical en la espalda del talud norte. Igualmente está bajo investigación si un evento sísmico registrado minutos antes de la rotura pudo contribuir como desencadenante.

Tras el incidente, Cobre Las Cruces está incrementando los equipos de monitorización en la corta, con la instalación de un sismógrafo, diez nuevos prismas topográficos y un georadar para detectar en tiempo real cualquier movimiento del terreno.

Fuente: la propia empresa

Todo esto en un escenario de alzas en las cotizaciones de materias primas y entre ellas el cobre.

Más información en: www.abcbolsa.com


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