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Los medios y los días

Comprarse un coche

07 dic 2018 / 07:00 h - Actualizado: 06 dic 2018 / 11:23 h.

Los medios comunicación se pasan los días diciéndome que me compre un coche o que cambie el que tengo. Los anuncios de coches son el rayo que no cesa, ni en la salud ni en las crisis disminuyen. En cuestión de minutos las factorías vomitan una unidad tras otra, en el mundo comunista el que quisiera tener un coche debía esperar un largo tiempo para obtenerlo y en el capitalista es todo lo contrario, por eso hay que crear la necesidad de comprarlos y de equipararlos con poder, con elegancia, con estar a la moda, con la obsolescencia programada, casi como los móviles. Pero, ¿qué coche me compro si estamos en transición energética? Para el 2050 todos calvos pero la cosa empieza a moverse, si bien ya tampoco vemos claro que el PSOE vaya a seguir en Moncloa. A pesar de que hay que llevar a cabo una reconversión cara y de narices hasta las compañías comprenden que el petróleo se acaba y están ya mentalizadas para acometer la metamorfosis. Los problemas son muchos como en todo cambio sustancial pero hay que echarle agallas al asunto, a fin de cuentas es una mínima esperanza de que no nos vamos a cargar el planeta tan pronto, es un pequeño síntoma de que el humano no es tan bodoque como parece.

La cuestión parece ser ésta. En 2050, en nombre de la ley del cambio climático, se acaban los coches turismos que no sean eléctricos. Para entonces tendré unos 96 años y estoy que no duermo, no sé qué coche compraré en ese año para cumplir con la ley porque en 2040 quieren acabar con la venta de todos los coches de gasolina, diésel, híbridos y de gas natural que diez años más tarde, en 2050, no podrán circular. En España se venden 1,4 millones de automóviles al año, pero sólo 5.000 son eléctricos. En 2050 deben estar sustituidos los 33 millones de automóviles que circulan por las carreteras españolas, esto si el parque no va a más, algo improbable por el crecimiento que se está observando, a menos que llegue la anunciada nueva crisis y el personal se eche atrás. Pero faltan infraestructuras y precios mucho más baratos para que el gentío se anime a tirar a la basura su auto actual o el que vaya a comprar de gasolina o gasoil en los próximos años. Supongamos que empezamos ya con las sustituciones. Entonces habría que jubilar, al menos, casi dos millones de coches al año hasta 2050 pero sólo en 2017 se vendieron 1,4 millones de los que únicamente 5.000 eran eléctricos e híbridos unos 60.000.

Añadamos ahora el problema de las electrolíneas. Hay poquísimas y las planeadas tal vez sean muy insuficientes (Endesa anuncia 8.500 en 5 años). Otro problema, ¿cuánto tiempo vamos a estar esperando en una electrolínea a que se cargue el coche eléctrico de 2050? Tal vez volvamos a la lectura y al cigarro mientras se cargan las pilas del coche, no todo van a ser móviles y mensajitos. Dicen que hay unos 200 puntos de recarga rápida en toda España pero que si se abusa de este sistema la batería del coche se desgasta más. El caso es que la cosa es muy complicada y ya van quedando lejos esos días en los que cuando se estropeaba un coche se arremolinaban varios ciudadanos alrededor del motor, en plena calle, y todos le decían al dueño: “Eso va a ser de la junta de culata”, algo que jamás he logrado saber lo que es.


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