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Consejos para el nuevo líder del PP

Está a tiempo de implicarse en el ámbito social. Para que su partido tenga credibilidad en esta área, debería establecer un plan de trabajo que tuviera como eje central una ley marco de acción social

07 ago 2018 / 19:28 h - Actualizado: 07 ago 2018 / 20:42 h.
  • Consejos para el nuevo líder del PP

Hoy, de manera especial, nuestra sociedad precisa un discurso que busque políticas sociales inspiradas en el bien común. Sin duda los programas de los partidos políticos responden, en buena parte, a sensibilidades ideológicas que el tiempo se ha encargado de ir adecuando en función de los protagonistas llamados a ejercer un rol de responsabilidad en las estructuras de estas organizaciones. En este devenir se pueden correr varios riesgos, uno de ellos es ignorar el contexto histórico sobre el que se ha forjado la fuerza política en particular y las aportaciones positivas que ha ido haciendo a lo largo de su existencia. Obviar esta doble dimensión suele acarrear graves problemas, no de manera exclusiva para el partido político sino también para la sociedad.

Se entiende que un responsable político tiene la misión de buscar el entendimiento, pero sabiendo actuar con fortaleza cuando los principios de convivencia, y por ende sociales, pueden verse relegados a un plano meramente simbólico por intereses partidistas que no miran al conjunto de la sociedad y se retroalimentan en una historia reinterpretada y manipulada. El bien común huye de manera explícita de esta perspectiva intentando situar al responsable político en el camino del servicio generoso y desinteresado.

Vd., don Pablo Casado, ha llegado en un momento clave, tanto para la historia de su partido como para la realidad política de un país que, formando parte de la Unión Europea, es deudor de un pasado lleno de ilusión y de esperanza.

Me gustaría ver a los responsables políticos reunirse para hablar sobre cómo haremos posible que los logros alcanzados, a través del trabajo concienzudo y generoso de sus antecesores, puedan seguir siendo la referencia de un país que quiere creer que somos parte de una misma realidad.

Me falta ver cómo nos plantean de manera conjunta un plan de trabajo que especifique el desarrollo y mantenimiento de una política social no partidista y sí servidora, realizada entre todas las fuerzas políticas. Hoy, cada día somos más los ciudadanos que consideramos que el futuro se fraguará con el esfuerzo de todos. Ningún partido político tiene la exclusividad, aunque hay muchos políticos que se consideran los paladines de la historia. ¡Grave error! Pero también es cierto que existen fuerzas políticas que hacen de las políticas sociales su bandera. Esto no es malo, porque anima a las restantes a no quedarse a la zaga de sus propuestas.

Es necesario que la renovación que pretenda realizar su partido, basada esta en el espacio de las ideas, no deje orillado el espacio de las políticas sociales. Le sugiero que profundicen sobre la cronicidad ligada a la dependencia y a la vulnerabilidad social. ¿Qué pasará dentro de unos años con el nivel de envejecimiento que nuestra sociedad tiene? ¿Qué pasa hoy con la vulnerabilidad social? Es necesario preparar el futuro y no percibo que ninguna fuerza política esté diseñando un plan de acción al respecto. ¿Cómo se podrá mantener un sistema que no puede dejar abandonados a todos los colectivos que están o estarán bajo el paraguas de la cronicidad? Por faltar, falta una Ley General de Servicios Sociales o de Acción Social, que no se logró sacar adelante por diversas razones. Lo explico en mi tesis doctoral defendida hace cuatro años en la Universidad Pontificia de Comillas. En las últimas elecciones fueron varias fuerzas políticas las que llevaban la aprobación de una Ley de estas características. ¿Qué se ha hecho al respecto en el Congreso y en el Senado? ¿Dónde está la voluntad política de las diferentes fuerzas que llevaban esto en sus programas electorales?

Por esta razón, Vd. está a tiempo de implicarse en el ámbito social, no sé si entra en el espacio de las ideas que está trasladando a todos los medios de comunicación cuando le entrevistan. La verdad, no lo percibo con claridad y nitidez. No basta con aportar entusiasmo a los seguidores de su fuerza política, siendo esto importante. Lo más significativo es lo que queda por construir para que se pueda estructurar una sociedad del bienestar sostenible y duradera. Aquí no cogen las buenas intenciones, lo que vale es diseñar entre todos un proyecto de todos. Orillando a las organizaciones sociales, como pretenden algunas fuerzas políticas, no se podrá mantener un sistema que precisa de la fortaleza del tercer sector y del ámbito empresarial.

No obstante, le apunto el deber de un político desde la perspectiva del bien común, no sé si encaja en el ámbito de las ideas de las que Vd. y su partido quieren hacerse valedores. La responsabilidad de edificar el bien común compete, además de las personas particulares, también al Estado, porque el bien común es la razón de ser de la autoridad política. El Estado, en efecto, debe garantizar cohesión, unidad y organización a la sociedad civil de la que es expresión, de modo que se pueda lograr el bien común con la contribución de todos los ciudadanos.

En mi tesis doctoral, además de estudiar varias leyes de primera, segunda y tercera generación de servicios sociales de varias Comunidades Autónomas, la Ley de Autonomía Personal y más de 1000 artículos de prensa generalista que trataban sobre la preocupación de los partidos en materia de política social cuando se estaba en campañas electores, analicé los distintos programas políticos en el ámbito de las políticas sociales desde las elecciones del año 82 de las siguientes fuerzas políticas: PSOE, Partido Popular con sus nombres anteriores, Izquierda Unida con sus siglas también anteriores, PNV, UPD, lo hice hasta el año 2015, y descubrí que no había grandes diferencias en los planteamientos de cada organización política. Proponía establecer un plan de trabajo conjunto como solución a las necesidades que la población podríamos tener en el presente y en el futuro señalando que solamente será posible cumplir con las expectativas buscando una colaboración entre las administraciones públicas y las organizaciones sociales bien sin ánimo de lucro bien con ánimo de lucro; todos tienen la obligación de entrelazar una respuesta adecuada y justa. Hoy, inclusive, tenemos el marco legal de la Directiva de la Unión Europea 2014/24 que puede ayudar a alcanzar una planificación adecuada a la realidad social. Es necesario pensar en el futuro respondiendo a la siguiente pregunta: ¿cómo establecer un proyecto de Acción Social que abarque las distintas problemáticas que se irán presentando en nuestra sociedad del bienestar?

El éxito de un partido o de los diferentes partidos será el aprobar un plan de trabajo para desarrollar en el medio y largo plazo. Para que su partido tenga credibilidad en esta área debería establecer un plan ambicioso de trabajo que tuviera como eje central una ley marco de acción social, y aquí no sirve como excusa que en materia de política social las Comunidades Autónomas tienen las competencias. El problema futuro no es la sanidad, entendiendo que la misma se centra en la atención de situaciones agudas, el verdadero problema está ya en el diseño de una acción social que de respuesta a la cronicidad de muchas situaciones de vulnerabilidad social ligadas a la dependencia. Las dimensiones sanitaria y social deben ir de la mano y entrelazar una acción conjunta.

Precisamos de políticos que tengan ilusión y esperanza y con voluntad de construir un proyecto que busque el bien común, sin manipulaciones ni falsas expectativas. La respuesta la puede tener Vd., si sabe interpretar el siguiente texto, entresacado de los principios que rigen el bien común en la doctrina social de la Iglesia Católica: «Para asegurar el bien común, el gobierno de cada país tiene el deber específico de armonizar con justicia los diversos intereses sectoriales. La correcta conciliación de los bienes particulares de grupos y de individuos es una de las funciones más delicadas del poder público. En un Estado democrático, en el que las decisiones se toman ordinariamente por mayoría entre los representantes de la voluntad popular, aquellos a quienes compete la responsabilidad de gobierno están obligados a fomentar el bien común del país, no solo según las orientaciones de la mayoría, sino en la perspectiva del bien efectivo de todos los miembros de la comunidad civil».

La próxima semana reflexionaré sobre acción social y bien común.


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