martes, 19 septiembre 2017
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Contando exilios

17 sep 2017 / 10:32 h - Actualizado: 17 sep 2017 / 10:33 h.

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Exaltación, éxodo y exilio. Un baile de equis que recuerda el paso de otro catorce de septiembre, día de la Exaltación de la Cruz, desde el exilio de San Román, a donde arribó el éxodo santacatalinero. Hasta cuatro hermandades ocupan ahora dicho exilio, algunas de manera oficialmente provisional, como es el caso de la Sagrada Cena, que volverá a Los Terceros a primeros de año mientras Santa Catalina sigue esperando el fin de su eterna provisionalidad tras una década de absoluto olvido.

Es ese epicentro de Sol y Gerona, la arteria del circuito pasional de muchos que lamentamos ver una y otra vez, la puerta por donde cada Jueves Santo se abre la Semana Santa, llena de veladores. Otro catorce de septiembre sin fiesta local, celebrada en el hospitalario exilio del parroquianismo vecinal, pero lejos del mudéjar, del barroco y la palmera, que solo sabe preguntar por los nazarenos morados de cíngulo de esparto que tanto la echan de menos. Lejos de la mirada altiva de la señora de la rueca y la palma, que entre tejas nuevas y alminares viejos, se entretiene hilando el paso del tiempo anhelando Jueves Santos. Romanticismo el de volver a ver su puerta abierta frente a la Alhóndiga, y romanticismo el de una cofradía elegante, de manto de tisú, caballos impetuosos y cristal en la candelería, que sueña con volver a su casa a celebrar allí su día, a esa casa mora, romana y cristiana que es de todos y es de nadie, y que nos mira desde los ojos vacíos de Santa Lucía, harta ya de solo ver polvo, veladores y olvido, contando exilios, éxodos y catorces de septiembre.


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