viernes, 15 diciembre 2017
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Cortinas de humo para armar el belén

En 2018 se va a armar el belén en el Capitolio con los pastores demócratas y republicanos a la greña para impulsar o bloquear el procesamiento de Trump como el segundo Nixon de su historia televisada

07 dic 2017 / 21:14 h - Actualizado: 07 dic 2017 / 21:16 h.

Melania se está peinando entre cortina y cortina de humo montadas por su marido en la Casa Blanca como el enemigo del espíritu navideño. Los cabellos de Donald son de oro y el peine es de plata más fina que la estilográfica a mano para firmar decretos de indeleble jactancia como la declaración unilateral de Jerusalén como capital solo de Israel. Pero mira cómo beben los peces gordos de Washington en el río Potomac de sus lobbys, pero mira cómo beben para aguantar el tipo de interés de sus sonrisas cuando saludan a esa ricura de presidente. Ese angelote que va a comerse el turrón de su primer aniversario como comandante en jefe del país con más arsenal atómico. Mientras, el Russiagate avanza hacia su sombra como un Halloween diario de ‘susto o muerte’ que liquida una tras otra la carrera política de los arribistas subidos al tren de su carisma electoral aun a riesgo de hacer amistades peligrosas con el eterno rival ruso.

En 2018 se va a armar el belén en el Capitolio con los pastores demócratas y republicanos a la greña para impulsar o bloquear el procesamiento de Trump como el segundo Nixon de su historia televisada. Si para desviar la atención sobre ese escándalo ha decidido destapar en Jerusalén la caja de los truenos con la capitalidad israelí, provocando la mayor unanimidad mundial en críticas a Estados Unidos (ya es dífícil que coincidan en su contra el Papa de los católicos, el wahabita Rey de Arabia Saudí, el ayatolá chií Jamenei que manda en Irán, la germana Ángela Merkel y la británica Theresa May), hagan apuestas sobre qué cortina bélica de humo nos endosará si se intenta plantear un ‘impeachment’ para destituirlo y que se lleve sus bártulos a la Torre Trump neoyorquina. Con tal de embarrar el terreno para seguir chupando cámara y sintiéndose omnipotente, no se va a conformar con amargarle la pascua solo a los mayores productores de aceituna de mesa: los sevillanos. Es capaz de declararle la guerra a los esquimales por no capitular para recalificarle la aurora boreal.

Cortinas de humo para armar el belén son un género fijo en el escaparate de los gobernantes que huyen de su propia huida. Los clanes del independentismo catalán que han engañado a una parte de sus convecinos no quieren el marrón de la independencia. Sueñan con seguir controlando a su antojo la bicoca de la Generalitat sustentada por los Presupuestos Generales de España, y pasarse el día cantando a coro, como campanilleros hartibles, que merecen más dinero y más impunidad para las corruptelas. El Gobierno británico de Cameron era tan estúpidamente conservador que planteó el referéndum de pertenencia o no a la Unión Europea solo como cortina de humo para conservar sus poltronas. Obsérvese que no tuvieron miedo en poner en riesgo el futuro de su país, como han causado con su insensatez. Sí les entró el miedo escénico de quedarse sin sus privilegios ante el avance electoral del populista partido Ukip, y pensaron que centrar el debate político en las ínfulas del patriotismo les permitiría mantener en sus filas a la Inglaterra que añora su potencia imperial. La que ejercieron por última vez cuando la espantosa dictadura militar argentina promovió la guerra de las Malvinas como cortina de humo para mantener prietas las filas de una sociedad que empezaba a exigir libertad y verdad sobre miles de ‘desaparecidos’.

En el catálogo de cortinas de humo las hay también menos ominosas, más de andar por casa. Construir aeropuertos con dinero sacado de los impuestos, prometiendo que aterrizarán aviones con turistas. Asegurar de modo taxativo que se reintegrarán a las arcas del Estado todos los fondos detraídos del bien común con tal de rescatar a los bancos y cajas. Engatusar a la gente diciéndole que tener derecho al trabajo y a la vivienda equivale a disponer de un empleo y un hogar sin esforzarse. Y culpar a los árbitros de los avatares del fútbol mientras se presta poca atención a los centenares de miles de euros que no nos ingresan en la caja común los jugadores mejor pagados. Fariseos que en estas fechas empiezan a vestirse de reyes magos.


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