miércoles, 22 mayo 2019
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Cuando duerme la audiencia...

Haz lo que creas que debes de hacer cuando creas que debas de hacerlo, siguiendo tus objetivos desde la integridad, la pasión, la excelencia...

María Graciani m_graciani /
21 jul 2018 / 19:33 h - Actualizado: 21 jul 2018 / 20:26 h.
  • Cuando duerme la audiencia...
  • Cuando duerme la audiencia...

Hoy tuve un momento ‘SAWA’, ya sabéis, esa SAbiduría del WhAsapp tan espontánea como aleccionadora que te puede sorprender en cualquier momento haciéndote reflexionar sobre la profundidad de la cotidianidad. Pues este momento ‘SAWA’ se lo debo a mi tía Gloria (¡muchas gracias tía!) quien me mandó esta mañana por WhatsApp una foto de un pergamino con unas palabras de John Lenon: «Cuando hagas algo noble y hermoso y nadie se dé cuenta, no estés triste. El amanecer es un espectáculo hermoso y, sin embargo, la mayor parte de la audiencia duerme todavía», había algo en este pensamiento de Lenon que me hizo releerlo varias veces y saqué varias conclusiones... Una desde la perspectiva de actor y otra desde la óptica del observador

Ser para crecer y no para complacer

Esta fue mi primera conclusión –desde la perspectiva de actor–. ¿Cuántas veces nos ha pasado? pensamos «si es que... ¡he estao sembrao!», entonces miras a tu alrededor y te percatas... ¡nadie te ha visto!, da como coraje ¿no? porque con lo bien que te había quedado ese algo, lo suyo hubiera sido lucirlo, pero, como decía Lenon, ¡no estés triste! porque la naturaleza nos regala maravillas a diario, gratuítamente... El amanecer no espera a que despegues la cabeza del móvil para suceder, sencillamente ¡sucede! y la naturaleza no se enfada contigo por no mirar, en todo caso, el que pierde eres tú... porque mañana volverá a amanecer de nuevo pero será otro distinto al de hoy. Por tanto, cuando hagas algo noble, bueno, productivo, único... si lo ve la gente, estupendo; y si no, ¡felicítate igualmente, claro que sí! porque (y ahí va mi primera conclusión) hay que ser para crecer y no para complacer. Haz lo que creas que debes de hacer cuando creas que debas de hacerlo, siguiendo tus objetivos desde la integridad, la honesta competencia, la pasión, la excelencia... porque eso tendrá una magnífica consecuencia: tu crecimiento personal, profesional y humano; por supuesto que a todos nos encanta obtener reconocimiento por nuestros esfuerzos y logros pero es mucho más productivo tener una motivación interna que externa para generar un comportamiento coherente y un éxito sostenible en el tiempo. Seas como seas y hagas lo que hagas, ¡hazlo por ti! porque eso te haga ser más feliz, porque contribuya a mejorarte... pero que la finalidad de tus actos no esté en complacer a los demás porque entonces tu vida perdería autenticidad (amén de que serías muy fácil de manipular). Ten en cuenta que los valores –principios– y el valor –osadía, iniciativa– que tengas (o no) son los que gobernarán tu vida y el ser para crecer y no para complacer es un buen lema; además, la integridad va precisamente de eso: de hacer, en cada momento, lo que sabes que es correcto sin la necesidad de tener espectadores.

¡Abre los ojos!

Esta fue mi segunda conclusión –desde la perspectiva del observador–. Hay personas, circunstancias, oportunidades que amanecen para ti ¿las aprecias o estás dormido? porque la ley de la confianza y del crecimiento se asienta sobre un sólido cimiento: aprecia para ser apreciado. Tú eres la leche pero es que hay otro que puede ser el cacao, por separado estáis bien pero posiblemente juntos sabréis mejor y para juntarse ¡hay que saber apreciar! (y apreciarse). Cambios tan sencillos como escuchar para comprender (y no para responder) y leer con intención de aprender (por ejemplo, esa frase que hoy recibiste en tu WhatsApp) te harán VER, así escrito con letras mayúsculas porque en el momento que tomas conciencia, estás atento, aprecias, profundizas y vas más allá de las apariencias, ¡ganas en eficiencia y enriqueces tu experiencia! porque es entonces cuando dices Voy a Empezar a Resolver: ¡en eso consiste ‘VER’ y abrir los ojos de verdad! porque cuando aprecias, descubres y cuando descubres amplías tu abanico de opciones para resolver diversas cuestiones.

Alejandro Sanz cantaba: «Cuando nadie me ve, puedo ser o no ser». Y tú, ¿qué haces cuándo duerme la audiencia: dejas en el cajón tu conciencia o sigues en el camino de la excelencia? Tú decides, pero ten presente que tu decisión marcará una diferencia.


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