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La Tostá

¿Cuánto hay que poner de nuevo?

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
12 ago 2019 / 08:07 h - Actualizado: 12 ago 2019 / 08:16 h.
  • Fotografía facilitada por la ONG española Open Arms del actor estadounidense Richard Gere (c), que ha entregado víveres este viernes en el barco de la organización que acoge a 121 inmigrantes que esperan, a la altura de la isla italiana de Lampedusa, para pisar tierra firme desde hace una semana. EFE/ Open Arms
    Fotografía facilitada por la ONG española Open Arms del actor estadounidense Richard Gere (c), que ha entregado víveres este viernes en el barco de la organización que acoge a 121 inmigrantes que esperan, a la altura de la isla italiana de Lampedusa, para pisar tierra firme desde hace una semana. EFE/ Open Arms

No se puede obligar a nadie a ser una persona solidaria, si no le sale de adentro, de las mismísimas entrañas. Igual que no se puede obligar a nadie a que desprecie el capitalismo o que piense que la Transición fue modélica, si no lo piensa. España es un país muy solidario que coopera con muchas causas en el mundo, pero tuvimos una crisis muy gorda no hace mucho tiempo, de la que aún no hemos salido del todo, y cuando le hablas a los ciudadanos de que hay que ser solidarios, ayudar a los más necesitados y abrir las fronteras a los que viene huyendo de sus países por diversos motivos, dicen, con razón, que ellos también tienen problemas en casa. Cuando se pasa mal, y en este país lo han pasado mal millones de ciudadanos, y lo siguen pasando aún, se ve de otro modo la solidaridad, que es algo muy distinto a la caridad. Me puedo solidarizar con un pobre que pide en la calle y no darle para que ponga el puchero al menos ese día, porque eso ya es caridad y tiene su parte de humillación. Con lo del Open Arms hay un tremendo debate sobre si hay que ayudar a esas criaturas o no, dejarlos que desembarquen en España o que corran el riesgo de morir ahogados o enfermos. Al actor Richard Gere le han dado para el pelo por llevarles alimentos, y otros han elogiado su humanitario gesto. Eso sí, con cámaras de por medio, que, al menos en mi opinión, son gestos que pierden mucho. Aunque no se pueda obligar a nadie a ser solidario, pienso que los estados deberían solucionar estos asuntos sin necesidad de molestar tanto a los ciudadanos, que por otra parte están hartos de pagar impuestos de todo tipo, renunciando prácticamente a la mitad de lo que ganan al año. Cuando voto y sale de las urnas ese partido le doy libertad para que haga lo que quiera con mi voto si es por el bien del país. Pago impuestos no solo para que se hagan autopistas y ambulatorios, sino para que no bajemos la guardia como país en la cooperación al desarrollo con los países más necesitados. Siento vergüenza ajena de que el Gobierno actual y los anteriores no sean sensibles, por ellos mismos, al grave problema de las criaturas que se ahogan en el mar intentando tener una vida mejor o huyendo de tiranos. Los ciudadanos, en general, no tenemos ni idea de lo que pasa y esperamos soluciones a estos problemas por encima de los intereses de cada partido y gobierno. Hagan lo que haya que hacer en este caso tan vergonzante y en otros, que para eso están. Tomen decisiones, trabajen, hagan política social de verdad. Y si de lo que se trata es de sangrarnos un poco más, ¿cuánto hay que poner de nuevo?


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