sábado, 29 abril 2017
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, última actualización
Pareja de escoltas

De la mano

21 abr 2017 / 22:52 h - Actualizado: 21 abr 2017 / 22:55 h.

Los comentarios de los corrillos giraban en torno a las carreras y las avalanchas; al sitio, el momento o la cofradía que habían pillado a cada uno. Pero las batallitas de una nueva madrugada infausta no podían alterar la ilusión de un padre orgulloso que afrontaba un Sábado Santo diferente. En cuanto tuvo preparada a su breve prole –la madre, la hija y el que ya está en camino– acudió a San Lorenzo a rendirse ante la última dolorosa de la Semana Santa y depositar una pequeña hucha de lata a sus plantas. La había llenado su niña con calderilla menuda a lo largo del año que se fue. Después del almuerzo volvería a desandar y volver a andar el mismo camino para vestirse con los nervios de siempre, las clásicas prisas y la amenaza del reloj. Pero este año había una novedad importante. Una nazarena menuda de brevísimo capirote levantado le iba a acompañar de la mano desde su casa al templo. Ya la habían vestido con menos de un año pero era la primera vez que sentía el tacto de esa manita tibia desde el portal del bloque al cancel de la parroquia. La zancada del nazareno presuroso se acompasó al pasito corto de aquella nazarena que sabía que, caminando de la mano de su padre, se dirigía a hacer algo importante. Aquel ciprés curtido sonreía de oreja a oreja bajo el altísimo capirote sintiendo una felicidad plena mientras se vaciaba el canasto, medallita a medallita, estampa a estampa, caramelo a caramelo...


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