martes, 13 noviembre 2018
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Del amor en tiempo de campaña

06 nov 2018 / 17:25 h - Actualizado: 06 nov 2018 / 17:26 h.

Un alto cargo socialista que se autoproclama “descubridor de Pedro Sánchez” no dudó hace unos años en filtrar unas imágenes de su más poderosa enemiga, en un beso en la penumbra con un ex concejal del Ayuntamiento de Sevilla. Pensaba entonces que ese beso robado como el de los Rosenberg camino de la silla eléctrica, acabaría con la carrera de aquella. Las imágenes de los besos, nos conducen siempre a quienes los fotografían y a veces hay piedad, pero casi siempre se intuye el deseo de poseer hurtado por un tercero.

La política está llena de historias de amor que rejuvenecen si se prodigan junto al poder. El Congreso del PSOE en que se impuso Rubalcaba es una de ellas. De todos los relatos que perduran después de la muerte física o política, sin duda uno de los más tristes es el de Carme Chacón, con su hijo en los estertores de La Habana y frente a las playas de una Revolución que se extingue.

Las victorias electorales no son resultado del azar; hay ciencia en las campañas políticas, de suerte que no es difícil hallar el error –casi siempre ajeno- que se acaba pagando con el propio trasero.

Con la excepción de Nieto, Bonilla es el mejor candidato posible del Partido Popular; y además, se ha rodeado de un buen equipo de campaña. Fijense si es así, que el único mensaje de Susana,(si pudiera, repetiría la anodina campaña que llevó a Rajoy a la Presidencia) ha sido prevenir de las “noticias falsas”. (eso que llaman las fake news).

Sin embargo, parece que el error de Juanma no estriba en los que se puedan cometer a lo largo de la que nos queda, sino haber apostado por una Soraya fallida cuyo único entretenimiento es la compensación de su propia tragicomedia; y aceptar una candidatura intervenida –casi como la Orden de los Jesuitas por Juan Pablo II- desde Madrid.

A Juanma le sobra Casado; como a Susana Pedro Sánchez. La diferencia es que Casado no sale de Andalucía; y a Pedro ni se le ocurre aparecer. (esto lo pagará ahora el primero y Sánchez poco después).

El descubrimiento del marketing electoral, o, mejor dicho, de sus efectos influyentes tuvo su colofón con la candidatura de un impresidenciable Eisenhower en 1952. Desde entonces, el cuerpo electoral susceptible de ser persuadido se divide entre poderosos y moderados, estando más en crear la necesidad de consumir la información, que en la percepción de los mensajes, que guardan un apenas recuerdo fugaz.

Los besos motivan en Andalucía más que el desempleo y la Sanidad. Ya ni siquiera las bombas en Yemen, porque hasta tal punto se ha vaciado al ciudadano, que hasta finge creerlas tan inteligentes como para alcanzar a los malos y descartar a los buenos, en un sonrojo ético que apenas suma al del chale de Pablo Iglesias. Aun hoy, sigo esperando una reflexión de Julio Anguita.

En la encrucijada de la campaña, sólo Cataluña puede desnivelar la balanza; eso y quizás una temprana filtración de la Sentencia de los ERE.

En este Otoño que solo emociona con la Esperanza de Triana camino de su Templo sobre un puente doblado de vacios existenciales; solo queda comer, joder y el futbol.

Cospedal es rubia y tiene el rictus del resentimiento en su torpe sonrisa helada que raras veces se le escapa. Si Juanma no lo remedia, será el amor de otros el que acabe con la esperanza de un giro político en una tierra a la que ya solo queda un esquivo primero de Diciembre con Spiriman frente al Palacio de San Telmo.


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