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Laboratorio ciudadano

Desestacionalizar la cultura

13 nov 2017 / 22:58 h - Actualizado: 13 nov 2017 / 23:01 h.

La industria turística busca desde siempre desestacionalizar la demanda para que haya turistas todo el año y no haya que cerrar hoteles durante la llamada temporada baja. Para conseguirlo ha recurrido a ofertas y descuentos en las estaciones del año con menos afluencia. El cambio climático y la inseguridad en determinadas zonas han desestacionalizado el turismo en Andalucía y otras muchas regiones del planeta.

En el ámbito de la cultura la oferta de actividades se concentra en determinados meses del año y deja a los restantes desprovistos de iniciativas atractivas a las que acudir. En Sevilla, la concentración de la oferta cultural: conferencias, encuentros, presentaciones de libros, seminarios y exposiciones, conciertos... en los meses de noviembre, febrero-marzo y mayo satura a una demanda que se ve desbordada por invitaciones y reclamos coincidentes en el tiempo.

Hay que desestacionalizar la cultura para hacerla más rentable socialmente y evitar solapamientos evitables. Los gestores culturales tienen que cambiar sus inercias de trabajo y las instituciones sus rutinas burocráticas. El mes de enero es prácticamente inhábil por el cansancio de las vacaciones y la cuesta de enero. Febrero y parte de marzo (en función de la fecha en la que caiga cada año la Semana Santa) son períodos de una actividad cultural frenética. Abril, entre la Feria y fiestas de Primavera, vuelve a ser casi inhábil desde el punto de vista cultural.

En mayo se dispara de nuevo la oferta cultural ante la inminencia de junio cargado de exámenes, primeras vacaciones y temperaturas más altas. Julio, agosto y septiembre son meses casi desérticos culturalmente hablando en las ciudades del interior y la oferta se reduce a la música en festivales y conciertos al aire libre en los principales destinos vacacionales de la costa.

Octubre con la vuelta completa a la actividad es un mes de aterrizaje y preparación de ofertas culturales que se programan fundamentalmente en noviembre, uno de los meses más saturados del año. A partir del puente de la Constitución y la Inmaculada en diciembre solo hay lugar para villancicos, comidas de empresa y salidas de compras.


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