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Los medios y los días

Dominación cultural

17 mar 2019 / 09:55 h - Actualizado: 17 mar 2019 / 09:55 h.
  • Dominación cultural

Me gustaría publicar un opúsculo sarcástico que he escrito sobre determinados aspectos de la sociedad actual, una crítica a segmentos sociales que hablan y lloriquean pero no actúan, empezando por esos que se llaman alternativos y progresistas que son en realidad los culpables esenciales de lo que está ocurriendo. Pero no me va a ser fácil entre otros motivos porque la ortodoxia socialdemócrata posmoderna se ha ido apoderando poco a poco del mundo cultural.

Hablo con frecuencia de la posmodernidad. Es una desgracia como otra cualquiera. No puedo entrar ahora en disquisiciones sobre ella pero al menos citaré a Mario Bunge quien afirma que el pensamiento posmoderno es inmoral, suicida y reaccionario, o como lo llama: “la filosofía de los ignorantes”. A su vez, ya se conoce de sobra el ensayo contra la estupidez de Cipolla que aunque a mí no me convence no deja de ser una herejía para el progrerío de hoy, entre otros motivos porque rechaza esa entelequia de la igualdad.

A mi obra y a mí nos han encasillado en la corriente crítica de pensamiento sin que quienes lo han hecho hayan caído en la cuenta de que el pensamiento crítico puede ser también crítico con el propio pensamiento crítico y no apuntarse sólo a esa simplicidad de situar al capitalismo como el malo de la película. Desde la metodología crítica se puede superar lo que antes se creía cierto pero entonces, al quitarles a los críticos su razón de ser que es criticar al capitalismo, una crítica derivada del marxismo y la Escuela de Frankfurt, esos críticos reaccionan contra el crítico que los critica. Sus comportamientos no son científicos ni filosóficos sino similares a los que demuestran sus capitalistas criticados.

Las editoriales progres a las que me condujo mi mente crítica ahora se acojonan cuando no me apunto al discurso que les da de comer y disiento de él. Claro que mi opúsculo tal vez sea una porquería impublicable pero no es menos cierto que ven fascismo y Vox por todas partes y que no puedo saber lo que piensan porque contestan con evasivas o con el silencio o con un lenguaje diplomático para no decir “deseo censurar sobre todo esta parte” y en paz, sus prejuicios de izquierda les impiden ser sinceros, quien no se adhiera a los principios fundamentales de los nuevos movimientos sociales y presuntamente revolucionarios es de derechas, es Vox –como ya me han insinuado- y puede irse a paseo.

Durante años la socialdemocracia ha jugado a ser la izquierda y ha ido creando literatos del régimen, pensadores del régimen, editoriales del régimen... El PP de Rajoy les siguió el juego y dejó en sus manos el cine, la literatura, las subvenciones culturales y hasta los premios de gran prestigio. Cuando me he dado cuenta, por culpa de usar mi cabeza y evolucionar en mis postulados, me he quedado en tierra de nadie pero más vale solo que mal acompañado, me da pena de este personal que ahora se mueve en torno a las subvenciones y a las personas que un día sí y el otro también predican la vieja nueva que nos hacen pasar por futuro.

Aquí el único presente y futuro que hay lo están construyendo quienes para esos “progresistas” son los elementos negativos, empezaron a construirlo en la Europa del siglo XI y ellos chupando del bote y viviendo como Pepitos Grillos de los que son vanguardia social para nuestra suerte y para nuestra desgracia. Se llaman nuevos dueños del mundo que han creado y estimulan la globalización, con los que se acuesta la “izquierda” si es preciso dentro de ese doble juego que se traen entre manos. En el fondo comprendo a mis editores progres, en un mundo donde no se lee tienen que seguir viviendo. Bastante desgracia ha caído sobre ellos.


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