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Dos caraduras a la carrera

02 jul 2019 / 10:23 h - Actualizado: 02 jul 2019 / 07:51 h.
  • Antoni Comín y Carles Puigdemont, en una imagen de archivo. / EFE
    Antoni Comín y Carles Puigdemont, en una imagen de archivo. / EFE

Carles Puigdemont y Toni Comín no van a poder ejercer como eurodiputados. La cámara comunitaria se constituye hoy en Estrasburgo y estos dos quedan fuera. Ambos, presentaron el viernes un recurso en el que pedían al Tribunal General de la UE que tomara medidas cautelares puesto que la cámara les había dicho que allí no se les había perdido nada de nada.

Estos dos sujetos, fugados de la justicia española hace muchos meses, no viajaron a Madrid para recoger su acta porque si hubieran puesto un pie en territorio español hubieran sido detenidos de inmediato. Por eso no van a poder cobrar un sueldazo, vivir del cuento durante unos años más o seguir utilizando las instituciones para dar la matraca a los demás. El caso es que han intentado otro quiebro, esta vez ante la Justicia europea, que no les ha servido de nada. La estrategia de ambos consiste en enfrentarse sin cesar a todo lo que encuentran por delante. La falta de ideología, la falta de razón y la falta de solvencia democrática, les obliga a una pelea constante que ellos mismos provocan. Señalan a los otros para que en ellos se piense poco. Una auténtica vergüenza y un insulto a la inteligencia de millones de personas.

Puigdemont y Comín tienen un problema importante y es que cada día pintan menos en la política catalana, española y europea. Son dos caraduras que salieron corriendo con la excusa de tener que montar una república catalana en el exilio y dejando a otros cargar con toda la responsabilidad dentro de una celda. Puigdemont y Comín se están quedando sin trabajo y necesitan ingresos como cualquier español. Y se están quedando sin excusas para seguir haciendo el ridículo. No les queda ni pizca de credibilidad.

Inexplicablemente para muchos, no son pocos los que aún siguen defendiendo a estos dos y lo que representan. Pero el crédito se acaba. No saben hacer otra cosa diferente a lo que nos tienen acostumbrados. Vivir de la mentira es casi imposible y es cuestión de tiempo que se les acabe el chollo. Más antes que después.


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