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Los medios y los días

El fondo de la violencia

15 mar 2019 / 10:13 h - Actualizado: 15 mar 2019 / 10:21 h.
  • El fondo de la violencia

¿Cuándo nos interesaremos los periodistas por lo que se esconde tras los sucesos sangrientos de hombres contra mujeres? Puedo llamarlos como quieran ustedes, violencia machista, asesinatos de los hombres, agresiones, violencia de género o violencia doméstica como prefieren denominarlo en otros países, tal es el caso de Estados Unidos, eso queda en segundo plano ante el enfoque serio de unas noticias que presentamos rutinariamente persiguiendo sólo dejar asombrados y atónitos a los receptores, atraídos por la sangre y el morbo, para a continuación añadir la coletilla de que hay que denunciar y que existe un número para denunciar que no deja rastro en la factura pero es necesario borrarlo de la lista de llamadas.

En el primer párrafo de una noticia periodística tenemos varias preguntas a las que el periodista debe responder, una de ellas es el porqué de lo que se ha producido, es también la pregunta filosófica y científica por excelencia, es la pregunta que siempre nos estamos haciendo los seres humanos ante un problema cualquiera, hasta se presenta una etapa en la vida de los niños en la que nos marean con el porqué esto, porqué lo otro, porqué, porqué y, sin embargo, nosotros con ésta y otras violencias nos limitamos a abordar un porqué superficial de mera circunstancia, si es que lo hacemos. Luego nos olvidamos del hecho hasta que llega otro y obramos de la misma forma.

He ahí la diferencia entre un periodismo fácil, aprisa y corriendo, para salir del paso y luego si te he visto no me acuerdo, y el periodismo de verdad, el que explica las noticias, las sigue, huye de lo epidérmico y quiere ofrecerle al receptor algo o mucho más que hechos sesgados por incompletos, sembrando un hastío hacia la profesión y una alarma social excesiva por falta de interpretación a fondo, por tratar a los seres humanos como simples pedazos de cuerpos que matan o que son asesinados.

Me hago a menudo esta reflexión pero ha vuelto a mi cabeza tras los últimos episodios de violencia. Debemos estar asistiendo a enormes y significativas historias cotidianas, silenciosas y complejas, si un ser humano varón le asesta un tiro a su mujer y luego él mismo se quita la vida o si un abogado en tratamiento psicológico que ha defendido a mujeres maltratadas apuñala a su señora en el cuello y a continuación se suicida arrojándose al vacío. ¿Por qué todo esto?, ¿qué ha ocurrido antes o mucho antes del trágico desenlace final? El cerebro humano no está ahí sólo para recibir impactos a través de informaciones sobre muertes y heridas graves o muy graves, al revés, el cerebro humano puede enfrentarse mejor al reto de vivir si se le explican las cosas porque entonces aprende a superarse, a defenderse y prepararse para enfrentarse a lo que pueda venir, la libertad del humano consiste primero en conocerse a sí mismo y a su entorno, esto es tan viejo como el inicio de la filosofía en Oriente, en Egipto y en Grecia pero seguimos haciendo un mal periodismo, aprisa y corriendo, sin complicarnos la vida y eso no tiene nada que ver con un servicio público, al contrario, es un acto para generar más miedo y vender unos objetos a los que llamamos noticias.


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