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Los medios y los días

El frío

14 ene 2019 / 08:46 h - Actualizado: 14 ene 2019 / 08:52 h.
  • El frío

Otra vez estamos con las grandes primicias periodísticas: hace mucho frío, dicen los periodistas en los informativos andaluces. Frío en invierno, calor en verano, y cuando no es eso, temperaturas impropias para la época del año, la gente se baña en las playas en invierno y se tiene que abrigar en verano; y si no es eso, viene una masa de aire frío o el famoso anticiclón de las Azores –al que odio profundamente- se ha instalado ahí arriba y no hay quien lo quite. Atención, están preparadas las alertas amarillas, como si viniera la aviación a bombardearnos.

Es decir, una ridiculez, pero como los periodistas saben que los andaluces y los sevillanos suelen ser frioleros y les encanta hablar del tiempo, no hacen más que centrarse en estas bobadas que podrían despacharse en veinte segundos para dedicar más tiempo a lo que es realmente periodismo. En Navidades hemos sufrido 18 o 19 grados de máxima en Sevilla pero entré en una tienda y había un aparato calefactor a 28 grados, o sea, que los dependientes ésa es la temperatura que necesitaban para encontrarse a gusto, incluso cuando están moviéndose por la faena que tenían. Si me baso en este ejemplo, el calentamiento climático en Sevilla no debe preocupar mucho porque aún se está dispuesto a aguantar 28 grados en diciembre.

En reuniones que mantengo en la universidad, mis colegas encienden la calefacción a todo trapo y cuando llevamos media hora aquello es un horno inaguantable que, sin embargo, por lo que veo, la mayoría lo soporta perfectamente. En el norte de España, a pesar de que las temperaturas son bastante más bajas, se cuidan de que los termostatos regulen para que estemos a gusto con 22 grados, como mucho.

El único profesional al que he escuchado decir las cosas como creo que son es a Carlos Herrera en la Cope. Cada vez que tiene que hablar del tiempo en estos días de supuesto frío dice que no hace frío, o sea, que tenemos una temperatura que se combate fácilmente abrigándose. ¡Cuántas veces hacen el ridículo los pobres periodistas jóvenes que mandan a la calle a preguntarle a la gente por el frío o el calor! Porque no son pocas las respuestas que reciben: “Bueno, esto es normal, nos abrigamos y punto”. He visto a una periodista con una unidad móvil de televisión en un pueblo perdido de la sierra hablando sobre cómo un señor por la mañana no podría utilizar su todoterreno porque se hallaba cubierto por la nieve y todo estaba lleno de nieve. ¡En invierno! ¡Desplazar una unidad móvil a un pueblo de la sierra en invierno para informar de eso con lo que cuesta ese desplazamiento y dejando cientos de noticias más importantes sin cubrir!

El Tiempo es desde hace mucho un espacio con personalidad propia, menudo cambio en TVE desde Mariano Medina hasta Mónica López, qué espectáculo es ahora la información meteorológica, de la tiza en blanco y negro de Mariano Medina a la digitalización infográfica en colores de Mónica López. Alucino en colores porque cuando yo era pequeño hacía más frío que ahora en invierno y mi madre en verano me daba una rebequita para cuando saliera de ver la película del cine de verano que estaba en la cuesta de San Laureano, aquel que fue sustituido por una sala de fiestas con la Jaula de Oro en la que bailaba una señorita que por su ropaje se nota que tenía mucho calor y que en la actualidad es un edificio de apartamentos. ¿Tiene usted frío? Póngase un par de camisetas de invierno como las que vendían en las tiendecitas de la calle Regina. ¿Tiene usted calor? Aplíquese la alerta amarilla con un trago de agua fresca de un búcaro de barro amarillo y si es necesario bébase el búcaro entero. Pero vamos a dejarnos ya de tanta pamplina que hay muchos problemas reales que atender.


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