martes, 28 marzo 2017
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El palo y la zanahoria

19 mar 2017 / 23:13 h - Actualizado: 19 mar 2017 / 23:14 h.

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Sevilla es una ciudad muy especial para todo. Y de eso no tenemos ninguna duda. En ocasiones, los cofrades creemos que somos el centro del universo y que todo debe girar en torno a nosotros. Hay que parar la maquinaria y que la ciudad se adapte a la cofradía en cuestión y no al revés. Pero, por fortuna, la realidad no es siempre esta.

Las hermandades desarrollan un papel muy relevante en la sociedad, cubriendo espacios que las administraciones –por la burocracia o falta de recursos– no pueden alcanzar. No hay duda de que son entidades que forman parte de la Iglesia y, por tanto, deben de contribuir con ésta. Ya el arzobispo se está encargando de recordarles aquello del fondo diocesano y que las cuentas deben de estar muy claritas, para que no se escape nada. Y lo hace usando la táctica del palo y la zanahoria.

Sin embargo, últimamente la zanahoria no aparece por ningún lado. El Arzobispado sabe de sobra que las hermandades son fundamentales para la Diócesis, más aún en una ciudad como Sevilla donde se viven como en ningún otro sitio. Gracias a ellas, se llenan las iglesias, se reconstruyen templos, se difunde la palabra de Dios y se ayuda al prójimo. Sin nuestras hermandades, muchas cosas de las que hace la Iglesia en Sevilla no serían posibles.

Sin embargo, alguien está empeñado en usar sólo el palo con nuestras cofradías durante la Semana Santa, a la hora de cerrar o no abrir las puertas del principal templo de Sevilla. Esa es la impresión que se está generando en la ciudad al ver casos como el de Los Negritos, Los Gitanos, La Resurrección... Quizás, y no quiero que me vean como arrogante porque lo digo con el máximo de los respetos, el Arzobispado debería cuidar esa imagen, transmitir mejor sus razones, aclararlas. La Semana Santa es vital para la vida de la ciudad y todos –católicos y no católicos– nos adaptamos durante estos siete días, con todas las molestias que acarrean los desfiles procesionales, para que miles de sevillanos puedan hacer su estación de penitencia a la Catedral. Si hay que adaptar nuestros horarios y nuestra forma de vida durante estos días, hagámoslo. Pero todos. De puertas hacia adentro, también.


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