martes, 18 diciembre 2018
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, última actualización

El perro del espejo

11 ago 2018 / 18:51 h - Actualizado: 11 ago 2018 / 20:22 h.

Eran las 4 de la madrugada cuando un ruido me despertó... Estaba un poco aturdida por el calor pero, de repente, caí en la cuenta de que se trataba de los ladridos de Atila, mi cachorro Pastor Alemán de seis meses (ya por el nombre, podrás intuir que es un tanto travieso). Aunque el dormitorio estaba a oscuras, acerté a ver que Atila se encontraba delante del espejo, ladrándole al otro –al del espejo–. Me hizo gracia la situación, él observaba con curiosidad al otro, se desconcertaba al no reconocerse y ladraba; al ver que «el otro» hacía exactamente lo mismo, aún ladraba con más ganas, daba con sus patitas en el cristal como para decirle al otro que parase –obviamente, sin resultado–. Para que Atila se tranquilizara (y para que mis vecinos no decidieran ladrarme a mí), encendí la luz, toqué el espejo repitiéndole: «¡pero si eres tú, mira!», que no había forma, él seguía viendo al otro y persistía en ahuyentarlo...Entonces le acaricié la cabeza, se calmó (lógicamente, el otro también) hasta que se quedó dormido.

Esto me hizo reflexionar... ¡a las personas nos pasa exactamente lo mismo! Cuando las circunstancias nos apagan la luz, dejamos de ver quiénes somos en realidad, en frente tenemos a alguien que se nos parece mucho pero que, en realidad, no reconocemos porque está en modo apagao... Como no nos reconocemos, empezamos a ladrarle al otro, este nos devuelve el ladrido y así entramos en un bucle de ira y frustración que no nos traerá nada bueno hasta que encendamos la luz, volvamos a reconocernos y a actuar como verdaderamente nos corresponde.

En función de cómo actuemos en ese momento en que se apaga la luz, descubriremos qué tipo de personas somos: PERsonas ROmpedoras o PERsonas ROtas, ¿qué tipo de PERRO eres?

PERsonas ROtas

Si cuando estamos en la oscuridad, nos dejamos vencer, nos dedicamos a lamentarnos de nuestra mala suerte, a compararnos con los demás que tienen mejor fortuna, a quedarnos quitecitos por miedo a lo que pueda pasar... Entraremos de lleno en modo apagao; lo que supone que, poco a poco, nos iremos transformando en el otro: seremos testigos –que no protagonistas– de como se va dibujando en el espejo una imagen que nos resulta desconocida, nos asusta y decidimos ladrarle. De tanto ladrar, pasamos de la furia al agotamiento, por tanto, la situación, no sólo no cambia, sino que se agrava (porque cuando estás agotado, no tienes el cuerpo para nada) y así es como el espejo nos muestra la imagen de una PERsona ROta, agotada por sus esfuerzos mal encaminados, medio ciega por su falta de visión y con un agujero enorme en su mente y en su corazón, repetimos, en dos palabras: PERsona ROta.

Un antiguo proverbio chino dice: «No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera» ¡sabio consejo! pero quien no lo sigue, ¡no llega lejos! y ese es justamente el error de la PERsona ROta: ella permite que el pájaro de la tristeza haga hogar en su cabeza, esto hace que vaya perdiendo piezas fundamentales de su vida, de su trabajo, de sus pasiones y si la mayor parte del conjunto está lleno de huecos, ¿cómo nos encontramos? no incompletos, sino un paso más allá: rotos, hay una diferencia importante entre estar incompletos y estar rotos. El estar incompletos significa que nos falta algo, síntoma de imperfección (¡afortunadamente! ya que la perfección es tremendamente sosa), acicate para la superación, la curiosidad, el coraje que nos lleva al aprendizaje... Mientras que estar rotos significa que, en algún momento, tuvimos la pieza que nos falta, pero no hemos sabido mantenerla y la hemos perdido.

PERsonas ROmpedoras

La buena noticia es que siempre tenemos la oportunidad de encender la luz y, cuando lo hagas, recuerda no dirigirte hacia el espejo y tocarlo esperando algún cambio (porque, como me sucedió con Atila, eso es del todo ineficaz); si quieres un verdadero cambio, tienes que actuar sobre ti mismo, eso es lo que distingue a las PERsonas ROmpedoras: su iniciativa, su carácter, tesón y capacidad de gestionar (que no reaccionar) los momentos difíciles; a una PERsona ROmpedora también se le puede apagar la luz en algún momento pero ten muy claro que se dejará el alma para encontrar el interruptor y, en caso de que esté estropeado, se pone en plan MacGyver y lo arregla, pero hay algo que nunca hará una PERsona ROmpedora: rendirse.

Una PERsona ROmpedora es sinónimo de éxito y este se debe a que, acertadamente, sabe romper con lo establecido ¡no se conforma! Si cuando vienen mal dadas se supone que hay que estar hecho polvo, amedrentarse y lamerse las heridas, ella rompe con eso y demuestra que su pasión sigue viva, tira de iniciativa y a la credibilidad, cautiva poniéndose en modo DIVA: DIrectora del VAlor .

Ya lo decía el afamado filósofo británico, Sir Francis Bacon: «El requisito del éxito es la prontitud en las decisiones», y tú ¿qué haces ante los apagones?


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