martes, 20 noviembre 2018
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El riesgo de lo subjetivo

02 jun 2018 / 17:49 h - Actualizado: 02 jun 2018 / 17:50 h.

Hace algo más de tres años que el Arzobispado de Sevilla hacía público un decreto que estaba llamado a poner «mesura» en lo que se consideraba una excesiva proliferación de las salidas extraordinarias en la Archidiócesis hispalense. Un documento que recibió más criticas que parabienes y que desde entonces ha venido poniendo coto a los deseos de más de una hermandad de celebrar aniversarios de toda índole con un culto externo por las calles de Sevilla. Aquella norma dejaba meridianamente claro que solo se autorizarían estas salidas en dos supuestos concretos: «con ocasión de la coronación canónica de la imagen titular de la hermandad, así como en el XXV aniversario –y los múltiplos de veinticinco– de la coronación de dicha imagen o de la erección canónica de la hermandad». Si bien es cierto, que el mismo texto dejaba abierta una puerta a la subjetividad de la decisión, señalando que también podría darse el visto bueno «cuando, previa valoración positiva del Consejo Episcopal, se celebren actos singulares de especial relevancia eclesial y de gran interés pastoral». He aquí, si me lo permiten, la madre del cordero.

Si las hermandades se atienen a los dos primeros puntos queda claro cuándo sí y cuándo no. Pero la arbitrariedad del último punto del articulado nos ha llevado a vivir situaciones de todo tipo en la Archidiócesis no siempre bien entendidas –como es lógico– en el seno de las corporaciones. La última situación la hemos vivido con la autorización de dos salidas extraordinarias a la hermandad de la Esperanza de Triana que, en principio, no cumplen con ninguna de los dos premisas. Ni se trata de una coronación ni tampoco del aniversario de la erección canónica, pues lo que se conmemora es el sexto centenario del origen de una devoción más que universal. Vaya por delante el derecho de estos cofrades a solicitar lo que consideran una forma digna de celebrar este acontecimiento. Pero en la virtud de pedir está, como siempre, la de dar.

No pretenden ser estas palabras una crítica a la concesión a la cofradía trianera pero sí pretenden alzar la voz por lo que considero es un agravio comparativo con lo ocurrido en otros casos. Otras hermandades que en su mismo derecho, y considerando que el suyo también era un acontecimiento pastoral «de gran interés», han solicitado autorización para un culto externo que les ha sido denegado. Es el riesgo de decidir de forma subjetiva y no bajo un criterio reglado. El riesgo de las decisiones que quedan a criterio de personas y no de normas. Porque al final lo que ocurre es que hay cofrades que se sienten de segunda frente a otros hermanos que, como ellos, cumplen las Reglas y apuestan por el culto, la caridad y la formación como pilares de sus hermandades.


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