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Desde la canastilla

Elecciones

11 nov 2017 / 22:55 h - Actualizado: 11 nov 2017 / 22:57 h.

No todo vale, y mucho menos cuando estamos hablando de hermandades que deben predicar con el ejemplo y deben basarse bajo unos principios y valores, al menos eso es lo que a mí me han inculcado. Me llama mucho la atención la actuación desmesurada de muchas hermandades cuando se aproximan sus elecciones y hay varias candidaturas. Es muy lícito que haya más de una persona que se presente a hermano mayor, aunque soy más partidaria de que, al menos se intente, una propuesta de consenso, ya que a veces pienso que el hecho de que haya más de una candidatura no es riqueza, sino más bien al contrario puede llegar a provocar una desunión en la hermandad. Y, como hermana de varias hermandades, es lo que menos me gustaría que ocurriera en mi hermandad.

Reflexionando estas últimas semanas después de leer entrevistas y reportajes en medios de comunicación y tras ojear las redes sociales –perversas o benditas, según cómo y para lo que se usen–, me pregunto si es necesario hacer vídeos de promoción de las candidaturas; presentaciones oficiales en hoteles o teatros; desayunos informativos con los medios de comunicación; realizar campañas en busca de apoyos; abrir perfiles en todas y cada una de las redes sociales; tener un programa electoral con sus propios lemas o eslóganes y hasta promesas... y un largo etcétera de acciones más propias de una campaña electoral política para unas elecciones municipales o autonómicas que de una hermandad. Actuaciones, desde mi punto de vista, desproporcionadas, al tratarse de una hermandad. Insisto, desde mi humilde opinión, una hermandad no es ni un partido político ni una empresa, no es el concepto que a mí me enseñaron de hermandad, y cuando veo lo que ocurre, lo que se hace en las hermandades cada vez que hay más de una candidatura creo que se está yendo de las manos y pienso que no todo vale para llegar a ser hermano mayor.

Creo que es todo mucho más sencillo y basta con hacer las cosas de una manera comedida, con mesura y pensando siempre en la hermandad y en sus hermanos, que no digo que no se piense, pero cuando ves actitudes tan excesivas, a mí me surgen muchas dudas al respecto y da que reflexionar. Además, supongo e imagino, que todos esos actos que se hacen de campaña habrán tenido un coste económico, y, digo yo, no se podrían hacer menos actos públicos institucionales y destinar ese dinero a obras sociales. Termino como he empezado: No todo vale para ganar votos, estamos hablando de hermandades en las que debe primar la Fe, la unidad, el compromiso, la humildad, la lealtad, la caridad, unos principios cristianos?. Y, lo fundamental, donde lo primero que se debe hacer es velar por los intereses generales de la hermandad y por sus hermanos.


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