lunes, 18 diciembre 2017
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Alguien tenía que decirlo

Elijan música para la resaca

18 may 2017 / 19:47 h - Actualizado: 18 may 2017 / 22:36 h.

Si el verano pasado hablábamos de Jorge Sampaoli con música de fondo –el Light my fire de The Doors–, llega el momento de sentarse y tratar de afrontar la resaca tras la fiesta amateurista. Intentaré ponerle la música adecuada, sin contaminaciones, fobias ni ventajismos. El Sevilla ha terminado la temporada con dolor de cabeza, mareado y agotado físicamente tras una borrachera jugosa que divirtió al personal durante meses. Casi todos nos hemos equivocado: ni Puerta del Príncipe ni enfermería para Sampaoli. El éxito de la temporada es tan indudable como el regusto amargo que dejará el de Casilda por el tramo final y por la forma en que se irá. Hay muchas cosas por las que señalar a Sampaoli como responsable, pero otras... ¿Que no ha habido título? Si eso es un argumento para devaluar la temporada el Sevilla habrá fracasado en más de 100 años. ¿Que el Sevilla de Sampaoli ha ido de más a menos? Tan evidente como que el ritmo que mantuvo durante dos tercios de la temporada casi nadie lo ha alcanzado en Nervión. ¿Que el cuarto puesto es el natural por lógica y presupuestos? Claro, ¿y? Si ese demagógico argumento se escoge para minusvalorar la clasificación liguera no vale olvidarlo para poder fustigar al entrenador por caer frente al Real Madrid en la Supercopa de Europa y en la Copa del Rey, ante el Barça en la Supercopa de España o ante el millonario Leicester en la Champions. ¿Que el Sevilla ha ganado muchos puntos in extremis? Innegable, pero ¿acaso los partidos acaban antes de que el Sevilla pueda remontar? ¿Acaso el Real Madrid va a celebrar menos la Liga por haber ganado con apuros gran parte de sus partidos? Si es así, tendremos que olvidarnos de los sucedido en Trondheim para criticar el amateurismo y esa jugada final, ¿o no?

El caso es que Sampaoli, por la forma de su discurso y por la morriña tras la salida de Emery –al cual muchos de estos críticos le dieron por todos los lados– no cayó bien en ciertos sectores de la afición y de la crítica periodística. Los resultados, muy buenos en un altísimo porcentaje, mantuvieron en la cueva a quienes ahora asoman la cabeza oportunamente sabiendo que saldrá por la gatera por sus coqueteos con Argentina. No seré yo quien defienda al de Casilda por ello, faltaría más, pero ¿algunos de los que se fueron antes del Sevilla evitó hacer lo mismo? Díganme sólo un jugador, entrenador o director deportivo. Los chivatazos de la AFA buscaban precisamente eso, mosquear al personal con un Sampaoli al que el sueño de su vida se le ha plantado cuando menos lo esperaba y que no ha sabido gestionarlo. Yo prefiero señalarlo por no usar más a Ganso, por el planteamiento copero en el Bernabéu, por no saber gestionar la crisis tras el KO en la Champions y por la forma de esa dolorosísima eliminación más que por hablar de un amateurismo de cuyo significado muchos aún no se han enterado. Y mucho menos por acabar cuarto y en octavos de la Champions. Ojalá todos los fracasos así. Que pase el siguiente.


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