domingo, 15 septiembre 2019
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, última actualización

En cultura no todo vale

Pepa Violeta Pepavioleta /
18 ago 2019 / 09:00 h - Actualizado: 18 ago 2019 / 09:03 h.
  • En cultura no todo vale

Bilbao está de fiesta, como muchas otras grandes ciudades en España que aprovechan el calor para sacar los farolillos a la calle, la sangría y disfrutar de una buena verbena. La polémica sobre la decisión tomada por el Ayuntamiento de cancelar el concierto de C.Tangana por sus letras “machistas”, ha colocado a la ciudad en el epicentro del debate feminista. Un debate que va mas allá de la libertad de expresión. También preocupa el poder de la música para modelar comportamientos, perpetuar otros y en definitiva colarse en nuestro imaginario para crear estructuras ideologías de pensamiento que depende de la intencionalidad del mensaje a trasmitir, puede o no ayudarnos en este camino hacia a igualdad de género.

Ls opiniones no se han hecho esperar y si todo sigue como hasta ahora, este muchacho se queda sin pisar Bilbao el próximo 24 de agosto, que es cuando estaba prevista su actuación.

¿Todo en la música vale? ¿Es esta decisión una forma más de censura que perjudica a la imagen del movimiento feminista? ¿Debemos tener como innegociable que se pague con dinero municipal y suban a un escenario artistas que denigran a las mujeres con sus letras?.

Mil preguntas con sus respectivas respuestas, pero que difícilmente podremos llevar a una misma dirección. Ni siquiera el movimiento feminista tiene el poder suficiente como para llegar a un consenso en este tema. Porque cuando hablamos de prohibir, se nos empiezan a arrugar el ceño.

A priori esta decisión pudiera verse como una victoria para el feminismo. Es evidente que hay que desterrar todo vestigio de machismo en cualquier manifestación cultural. Pero quizás, el cómo se hace y si para ello hay que recurrir al manotazo encima de la mesa, dice más del estilo patriarcal que de un movimiento integrador y conciliador como el feminista.

En esta decisión, entran en juego muchas cuestiones que enturbian las buenas intenciones de un movimiento que persigue arrancar de raíz la mala hierba, pero del que se aprovecha la clase política y los sectores más populistas para desprestigiarnos una vez más, y tacharnos de dictatoriales. Es triste que el patriarcado lo vea así. A veces hay que recurrir a este tipo de decisiones drásticas, que no olvidemos, vienen respaldadas por un pueblo que ya se ha manifestado recogiendo firmas, para evitar la actuación.

Hacer uso de la censura no es parte del éxito, para nosotras no. En primer lugar porque ya vivimos como feministas y mujeres, millones de episodios donde se han bloqueado nuestro arte por arañar sensibilidades ajenas. Y en segundo lugar, porque para el feminismo el éxito vendrá cuando la sociedad en bloque entienda que este tipo de cantantes no aportan nada, estas letras supone un menosprecio a nuestra categoría de ciudadanos/as y por ello no habrá lugar a debate. Porque no hay nada que cuestionar. El NO será tajante, seguro y sin titubeos.

Porque habremos entendido el significado verdadero de lo qué es la cultura y que no todo vale. Que la cultura forma parte de nuestra identidad, que el respeto a hombres y mujeres va más allá de proteger la libertad de expresión de cualquier tarado o tarada que pretenda subirse a un escenario a hacer apología de la violencia. Que hay unos mínimos que proteger, para que el machismo y el odio no se pongan al servicio de la expresión artística cultural. Para que no muera la estructura en la que basamos nuestros sistema de creencias, con las que somos capaces de sentir que somos algo más que piel. Tenemos la obligación de proteger nuestra cultura musical, con el amor y la conciencia que merece.

Sinceramente no veo por ningún lado lo artístico a letras como "Pa mí esta mierda es fácil, tu puta me llama papi", "hago que tu puta se empache, hago que se calle y se agache”. Sin embargo si veo aquí mucho odio a las mujeres, misoginia y violencia a borbotones.

Ojalá nos encontráramos ya en ese momento en el que sólo escuchando la primera frase de esto a lo que su autor llama música, hubiéramos empezado a vomitar. Pero a los que pensaron que traer a este cantante era petarlo en las fiestas de Bilbao, les queda mucho para entender de qué va esto del respeto y la igualdad.

Que se hayan recogido firmas y finalmente se cancelara la actuación, pone de manifiesto hacia donde se mueve la sociedad y eso es fantástico. Estamos afilando cada vez más nuestro sentido de la critica, vamos madurando a paso de gigante y eso si es para celebrarlo en cualquier verbena. Cuando se denigra a la mujer, en cualquier tipo de formato, estamos en la obligación de protestar y poner en práctica ese activismo del que tanto se habla. El que mueve a la masa para que arrase con toda la basura. No podemos exigirle a la juventud que aprendan a respetar y a entender las relaciones amorosas desde el compartir y el consentimiento, y por otro lado, dejar que este personaje se suba a un escenario a escupir violencia sin filtro. Es contradictorio y cobarde.

Cuando el pueblo habla hay que escucharlo, especialmente ahora, que ya empezamos a entender que esta lucha hacia la igualdad es cosa de todos los días.


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