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La Gazapera

Entre Canales y Távora

Este viernes, el bailaor actuará sin el maestro sentado en primera fila siguiendo todos sus pasos con interés analítico, lógico en un creador para el que el flamenco no tuvo secretos

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
15 feb 2019 / 08:35 h - Actualizado: 15 feb 2019 / 08:41 h.
  • Antonio Canales. / EFE
    Antonio Canales. / EFE

Salvador Távora se fue y nos dejó su teatro de El Cerro del Águila, que es parte de su obra o legado. La última vez que lo vi con vida fue precisamente en su teatro y estaba acompañado por el bailaor y coreógrafo trianero Antonio Canales. Habíamos visto juntos su obra Quejío, y estábamos conmovidos. Salvador estaba ya débil pero no paró de hablar todo el rato sobre teatro, flamenco, cultura, compromiso y proyectos. Canales lo miraba como si estuviera delante de un dios. Esta noche, el bailaor actuará en ese mismo teatro, pero ya sin el maestro sentado en primera fila siguiendo todos sus pasos con interés analítico, lógico en un creador para el que el flamenco no tuvo secretos.

El maestro Canales va a bailar esta noche dentro del ciclo La vida en flamenco, que comenzó el pasado 25 de enero y que finalizará el 5 de abril. No es fácil ver bailar al trianero en Sevilla, porque está siempre de viaje, cuando no actuando dando cursos por todo el mundo, en una labor docente digna de encomio. No sé cuándo descansa, pero solo un bailaor de raza es capaz de soportar ese ritmo de trabajo. A veces pienso que los artistas flamencos están hechos de una pasta especial porque trabajan mucho y suelen llevar mil cosas para adelante, de ellos o de familiares y amigos.

Más que en el escenario, veo ahora a Canales en esa labor docente por el mundo aportando su experiencia e indudable sabiduría. Y no es porque no sea capaz de hacer un espectáculo o de dar un concierto en cualquier salo o teatro, sino porque siempre me ha gustado que los grandes maestros, y Antonio lo es, den clases. Mejor que lo haga un maestro de una trayectoria artística tan larga y llena de éxitos, que esos desaprensivos que vienen a Sevilla o Jerez, dan dos o tres cursos y se creen ya aptos para impartir clases magistrales.

Además de la actuación de esta noche en el teatro de Távora, este mes va a ser especial para Antonio porque va a recibir un importante homenaje en Utrera, en el Tacón flamenco, un festival anual dedicado al baile que quiere reconocer su trayectoria artística en los escenarios y fuera de ellos. Ya han sido reconocidos otros maestros y maestras del baile, como Farruco, Angelita Vargas y Manolo Marín, y este año le ha tocado al trianero de la calle Castilla, que está, por cierto, como un niño con zapatos nuevos con este homenaje en un pueblo tan flamenco como Utrera.

También está feliz actualmente porque su obra más emblemática, Torero, que lo consagró en figura del baile, cumple veinticinco años y se va a reponer el 2 de marzo en Guadalajara de México, donde va a ser recibido con los honores que merece un artista de tanta raza.


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