miércoles, 28 junio 2017
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Pareja de escoltas

Esperanzas

16 dic 2016 / 22:35 h - Actualizado: 16 dic 2016 / 22:35 h.

La espera de la Navidad tiene en Sevilla un prólogo íntimo que nace en la Puerta de la Macarena y se derrama por las rondas mientras busca, sorteando el tráfico endiablado y los charcos del otoño demorado, el compás antiguo de la Trinidad y la parroquia de San Roque; es un secreto compartido –trajín de loterías, ilusión, incienso y humo de castañeras en el aire frío– que acaba cruzando el río para bifurcarse en las dos Trianas: la marinera de la calle Larga y la alfarera de Castilla. Es un recorrido circular que vuelve al corazón de la ciudad para llenar de luz –hágase en mí según tu palabra– la iglesia de San Martín: bajo las arcadas góticas de la antigua parroquia se escenifica la metáfora más bella de la natividad; es el niño Dios no nacido, arropado en la O de las antífonas inmaculistas. La fiesta de la Expectación es la antesala más auténtica y emocionante de la Navidad. Pero también supone un barruntillo de la Semana Santa que está por venir. Se hace presente en el lujo y las colas de los besamanos, en el olor a cera e incienso nuevos y en las flores invernales que se mezclan con las luces callejeras y las compras de última hora de esa navidad que se escribe con minúscula. No importa. El terciopelo verde y el oro de los bordados sustituyen el espumillón y las bolas de colores para envolver el anuncio de unas Pascuas que, ahora sí, son una certeza del alma y no un anuncio de televisión.~


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