lunes, 15 octubre 2018
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«Estudio abierto» en el Alcázar

23 sep 2018 / 18:01 h - Actualizado: 23 sep 2018 / 18:04 h.
  • «Estudio abierto» en el Alcázar

Estudio Abierto según las notas que nos facilitan a esta reportera del arte de El Correo de Andalucía, es una Asociación de artistas naturales o residentes en Carmona, que como su nombre indica se reúnen aleatoriamente para exponer, comentar noticias de arte y sobre todo fomentar ese espíritu creativo tan arraigado en su bella ciudad.

Con independencia de que su número fluctúe y que ahora sean sólo siete los que exponen en la Sala Alta del Apeadero del Alcázar: José Manuel Muñoz, Celia Márquez, Pedro de la Lastra, Manuela Bascón, Fernando García García, Miguel Ángel Villa y Ana Aydillo, todos parecen tener a su localidad como referencia bien desde la pintura, la fotografía o la escultura, captando o reinterpretando sus monumentos singulares, su rico patrimonio arqueológico, histórico, arquitectónico y artístico en general, dando cabida a bastantes de los estilos que se están dando simultánea y exactamente ahora mismo dentro del panorama hispalense muy próximos a los realismos clasicistas y en algunos casos academicistas por la extraordinaria dicción que alcanzan, en cualquier caso sin que ninguno pierda de referencia la figuración. Estilos que se incorporan los derivados de sus estudios en la Facultad de Bellas Artes, en la Escuela de Artes Aplicadas o con autores particulares, a los que han sabido añadir además, las interpretaciones de los clásicos, barrocos, realistas, naturalistas, paisajistas, impresionistas, ... más las mezclas personales que hace cada uno, por lo que la muestra puede resultar muy enriquecedora para cualquier visitante, dado el alto nivel al que llega esta pequeña pero selecta Colección que se ha conseguido aquí y que estará abierta hasta el 23 de septiembre.

José Manuel Muñoz en todas las pinturas que nos ha traído aquí, regresa al mundo romano, al de las cabezas rotundas (de frente y de perfil y de modelado escultórico) como puede ser la de Servilia (que no se ha encontrado y por tanto él se inventa), tratadas con bastante pasta de color sobre cartón (dejando los fondos y márgenes a la vista). Retratos reales e imaginarios de personalidades de la alta sociedad en las que predominan el “rojo pompeyano”, los ocres, los dorados y plateados, para extraer volúmenes que el metacrilato opaco reduce en su intensidad y el cristal intensifica en un estallido matizado lleno de contrastes.

Celia Márquez -restauradora arqueológica- se acerca también a aspectos de la vida en la antigua “Carmo”, captando en su serie “Recreaciones” interiores de “villas” (como la del pozo) y de la Necrópolis, que trabaja con los estilos propios de la pintura mural, como si ciertamente fueran así y que pueden verse en algunos ejemplos como “La tumba de Servilia”, conservada in situ pero en su esqueleto de arcos, que ella recoge y decora en ejemplares encuadres y perspectivas, las mismas que aplica a edificios icónicos carmonenses (como el Alcázar de abajo y de arriba), o a paisajes a cielo abierto que captan la magnificencia de La Vega.

Pedro de la Lastra, pintor por elección vital ya que se licenció en Medicina, ha traído una serie de obras que documentan su trayectoria desde hace 30 años hasta la actualidad y en donde puede apreciarse por tanto su evolución hasta alcanzar el virtuosismo de sus “monotipos”. Lápiz conté, ceras, óleos, tintas,...sobre lienzo o cartulina para captar el agua, el caserío de las dos orillas y puentes de Sevilla al atardecer o al anochecer, aperos del campo u hojas de uvas pintadas, manipuladas en su oficio y que pueden llevar hasta ocho impresiones y le dan un aspecto de relieve.

Manuela Bascón, quien podría describirse como activista cultural por todo lo que hace en los ámbitos del arte, aporta varias series de lo que ha sido de su interés a modo de retrospectiva, reflejando su mundo propio cargado de simbolismo religioso popular (exvotos y “santoral futurista”), símbolos profanos (su políptico “Tartas”), la violencia machista (en sus obras de denuncia), “los astronautas” (en realidad, la Virgen con el Niño y ángeles), collages con vistas de Carmona, y paneles con C.D. llenos de objetos, pintura gestual, leds, ...que manifiestan su sentido crítico y lúdico.

Fernando García, profesor en la Facultad de Bellas Artes y uno de los restauradores que ha tenido la suerte de colaborar en la de los Murillos de Sta. Mª la Blanca, presenta en óleo sobre lino, los rostros a tamaño gigante de la Inmaculada, Sta. Justa, Sta. Rufina y un detalle del rostro de una mujer con niño, que para él representan los estados de la mujer según Jung: la sabia, la madre y la santa, en lo que él denomina “metapintura” y una acuarela monumental donde capta a su familia, dejando como es habitual en él, espacios vacíos que completa el inconsciente de cada uno y con juegos ocultos que deja para que los descubramos.

Miguel Ángel Villa, el escultor, que ¿quién creyera? comenzó como imaginero y del que si nos dijeran que son cinco, también lo creeríamos, presenta piezas -que juntas pueden considerarse su estilo- por separadas es organicista, abstracto, con formas que recuerdan los instrumentos musicales en los que se inspiró (piano, arpa, caja flamenca), o que juegan con los conceptos espaciales de manera dinámica o estática, con llenos y vacíos en cada uno y con materiales tan diversos como el acero cortén, el hierro policromado y el poliéster (este último: la maqueta de un gran monumento premiado en Concurso e instalado en un jardín).

Finalmente es Ana Aydillo quien cierra la exposición con una serie de fotografías que colorea de modo surrealista, expresionista, simbolista, pop, postromántico (añadan todos los estilos que quieran), representando retratos de mujeres jóvenes que ella misma hace y procesa en un “pictorialismo” vanguardista, lleno de colores aplicados en capas y veladuras o directamente del tubo, con lo que consigue calidades y texturas, que extiende por el contorno y dintorno, los márgenes y superficies del formato. Fotos y un gran lienzo de una de ellas, que da cuenta de sus cualidades también como pintora.


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