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Extraordinarias de fin de año

17 dic 2016 / 19:06 h - Actualizado: 18 dic 2016 / 12:24 h.

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Tras su paso por el Instituto Andaluz de Patrimonio y su participación en la muestra Lo sagrado hecho real, dedicada al barroco español en la National Gallery londinense hace ya siete años, los sevillanos nos reencontramos con el Cristo de los Desamparados que custodian los carmelitas descalzos en la iglesia del Santo Ángel. El próximo año se cumplirán 400 años desde que este portentoso crucificado, que preside la capilla del Sagrario del templo de la calle Rioja, saliera del taller del genial Martínez Montañés. Un aniversario redondo –aunque los que contempla el decreto arzobispal sobre salidas extraordinarias se refiere a fundación de las hermandades y coronaciones canónicas– que la comunidad religiosa ha decidido celebrar por todo lo alto. Los réditos de los fastos dedicados a la coronación de la Virgen del Carmen en el Año Jubilar Teresiano han animado a los frailes, encabezados por el padre Dobado, a organizar, incluso, una salida extraordinaria que ya tiene fecha –el sábado anterior al Corpus, 10 de junio–, paso –el del Cristo de la Salud de San Bernardo– y acompañamiento musical –Banda de la Oliva de Salteras– con esta imagen.

Aunque este anuncio ya se barruntaba, ha sorprendido la facilidad con la que una Orden puede organizar una salida extraordinaria, merced a su autonomía eclesiástica, que, aunque se ajusta, como ya he comentado, a los términos del decreto arzobispal al respecto, frente a los inconvenientes con las que se encuentran las hermandades.

Fue una decisión interna, pero el Señor de Pasión, nacido de las mismas manos que el crucificado de los Desamparados, no conmemoró los cuatro siglos de su hechura con una procesión, como esperaban muchos cofrades. No obstante, será una ocasión realmente extraordinaria. Merecerá la pena contemplarlo. Pero, sin discutir ni un ápice de la elección musical –seguro que ha ayudado la vinculación de Dobado con la hermandad de la Estrella, de la que ha sido director espiritual–, ¿le pega a un crucificado de estas características una banda detrás? ¿No hubiera sido más apropiada una capilla musical? Será que siempre lo he contemplado en silencio...

No quiero concluir este artículo, el último del año, sin desearles a todos un feliz día de la Esperanza, disfrutando de los besamanos que nos acercan más aún a las que nos sostienen durante todo el año; una feliz Navidad, con todas sus letras, la que conocemos de siempre, y un año 2017 que, como ven, viene cargado de eventos cofradieros, más allá del calendario habitual.


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